El Teatro Gayarre de Pamplona acogerá el miércoles 26 de diciembre el estreno absoluto de la ópera Alí Babá y los cuarenta ladrones. Se realizarán dos sesiones, a las 12.00 y a las 18.00 horas, para las que todas las entradas están agotadas. El Auditorio de Barañáin acogerá, el viernes 28, una nueva función a las 18.00 horas para la que todavía quedan entradas

Esta ópera, una producción llevada a escena por la Ópera de Cámara de Navarra, cuenta con un solo acto compuesto por Iñigo Casalí y cuyo libreto ha sido creado por Pablo Valdés. El espectáculo está dirigido, en la parte escénica, por Pablo Ramos, y por Vicente Egea en la parte musical. Se trata de la quinta producción de Ópera de Cámara de Navarra, que ha contado con la colaboración del Teatro Gayarre y que, en esta ocasión, está coproducido por la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera.

Reparto: Alí Babá, Iñigo Casalí. (tenor), Zulema, Amaya Azcona (soprano), Kassim, Alfonso García-Noáin (tenor), Selina, Carol Verano (mezzo-soprano), Osman, rey de los ladrones, Chema Lakunza (barítono), duendes,Txori García y Leticia Pérez.

Producción. Coreografía, Becky Siegel; regiduría, Marta Noáin; diseño de escenografía, Javier Saez; realización de escenografía, Global; diseño de vestuario, Javier Saez; realización de vestuario, Marisol García; y diseño de iluminación, Koldo Tainta.

Argumento. En esta versión, los ladrones son niños, y no hombres corpulentos y violentos. El cuento ha sido desarrollado quitándole la agresividad que en el original existe en algunos momentos, pero sin perder la esencia de la historia. El hecho de que los ladrones sean niños pretende acercar al público infantil a este género musical.

Según explicó ayer Iñigo Casalí en la presentación del espectáculo, “estamos muy contentos porque creo que es la primera vez que en una de nuestras producciones se agotan las entradas varios días antes del estreno. En cuanto a la obra, ésta cuenta con varias novedades respecto a las producciones anteriores realizadas por la Ópera de Cámara de Navarra. La primera de ellas es que se trata de una obra destinada al público infantil pero que no cuenta con texto hablado, es decir, todo es recitativo. No creo que esto lo haga más complicado para los niños porque hemos tratado de que sean momentos musicales muy fluidos y ligeros, con música no muy complicada”.

Además, en esta ocasión, y también por primera vez dentro de este tipo de producciones elaboradas, la parte orquestal ha sufrido un incremento notable. “Contamos con un trío de metales para darle a esta ópera esa sensación de magia que tienen las Mil y una noches. También hemos incluido una parte de percusión étnica, con un músico especializado que tocará, al margen de lo tradicional, darbuka y panderetas. Y, en cuanto a tamaño, es la orquesta más potente con la que hemos contado desde que empezamos, con un total de 17 músicos”.

En cuanto al resto de las novedades, Casalí explicó que “en esta ocasión también es la primera vez en la que yo no dirijo la obra sino que esta labor ha recaído en Vicente Egea, ya que, tras varios año estudiando canto y formando parte de la Coral de Cámara de Pamplona, me decidí a interpretar uno de los papeles (Alí Babá)”. Un papel que, aunque por su nominación pueda parecer el principal, no llega a ser así ya que se trata de una obra “con un protagonismo muy repartido, de hecho, prácticamente todos los intérpretes cantan la misma cantidad; excepto el jefe de los ladrones, que sí ejerce de protagonista.”

Como elemento que despunta dentro del espectáculo, Iñigo Casalí destacó al coro de ladrones, integrado exclusivamente por niños. “En principio, esta obra debía contar con un coro de adultos, cuestión que nosotros hemos retocado y lo hemos convertido en un coro de niños que se hace cargo de casi un tercio de la obra. La verdad es que han hecho un trabajo estupendo de coreografía y con una música muy compleja. Además, hay que matizar que, aunque habían cantado en algunas otras producciones, no son niños que formen parte de ningún coro sino que los hemos sacado de aquí y de allá. A pesar de ser niños, su papel es muy potente, lo han resuelto muy bien y han trabajado casi como adultos”.