I puritani, de Vincenzo Bellini, tendrá su estreno absoluto en Pamplona (la menos en el último siglo) los próximos días jueves 20 y sábado 22 de noviembre en el Teatro Gayarre, como producción de la Asociación Amigos de la Ópera de Navarra, que fueron los invitados al programa El apuntador del jueves.

Todavía quedan algunas entradas a la venta para la función del jueves. Para el sábado está todo vendido.

Se trata de una obra “poco representada por su alto nivel de dificultad” y está ambientada en la Inglaterra de la dictadura de Cromwell. La representación, caracterizada por “la belleza de la obra y la calidad de los intérpretes”, ha despertado una gran expectación, motivada precisamente por el reto que supone y la escasez de ocasiones en las que dicha obra, la última de Bellini, se ha llevado a los escenarios. Debido a esto, varios autobuses partirán desde lugares tan dispersos como Bilbao, Oviedo, Madrid o, incluso, Alemania, para poder asistir a la ópera, así como también acudirán responsables del Teatro Real y el Liceo, entre otros.

Miquel Ortega ha sido el encargado de la dirección musical. Curiosamente, y apesar del alto nivel de complejidad que entraña I puritani, es una de las óperas que más veces ha dirigido a lo largo de su carrera. “Hay que contar con los artistas idóneos para poder representar determinadas óperas: si no tienes un buen Otello, mejor no lo hagas. Lo mismo ocurre con I puritani. Ahora contamos con un excelente tenor, Shalva Mukeria, como Arturo. Sin embargo, a pesar de que el papel del tenor es muy vistoso por los sobre agudos, no hay que olvidar que también exige una soprano de mucha calidad. De hecho, Elvira era el papel emblemático de María Callas. En esta ocasión creo que tenemos a una de las más grandes sopranos que ha dado este país, Mª José Moreno, cuya calidad vocal y musical es extraordinaria”, resaltó Ortega.

Por otra parte, el director de escena, Massimo Gasparón, destacó “su ilusión por estrenar la obra en Pamplona, bajo el sello de Bellini”. “Todo el reparto se ha ajustado muy bien a los papeles. Hemos trabajado la actuación profundamente, y hemos realizado un intercambio entre nosotros. En esta obra, basada en la emoción, es necesario expresar algo. Bellini trataba de comunicar melancolía, una emoción continua, nunca vulgar. Por eso a la ópera se le llama Bel Canto, tiene algo gentil y refinado pero, al mismo tiempo, dramatismo y fuerza. Ésta fue la última obra de Bellini, y murió antes del estreno. I puritani es un testamento espiritual y artístico. He elegido un esquema claro y sencillo, como la escenografía, ya que la gente buscaba la simplicidad como símbolo de pureza del corazón. El ámbito y la atmósfera de la época es fundamental para entender la psicología de los personajes”, explicó Massimo Gasparón.

Elenco artístico. Shalva Mukeria (Lord Arturo Talbot), Mª José Moreno (Elvira), Marcin Bronikowski (Sir Ricardo Forth), Dimitry Ivashchenko (Sir Giorgio Walton), Carlos García-Ruiz (Lord Gualtiero Walton) y los navarros Mercedes Gorría (Enrichetta di Francia) y David Echevarría (Sir Bruno Robertson).

Dirección musical: Miquel Ortega.
Dirección de escena: Massimo Gasparón.
Orquesta Academia del Liceu de Barcelona. Esta joven orquesta se hará cargo del instrumental.
Coro Premier Ensemble.

Bellini (1801-1835). Representó un estilo italiano que arrasó en Europa creando una moda de efectos imparables para expresiones genuinas en otros países. Asimismo, vivió en una época en la que Berlioz, Mendelssohn, Chopin o Liszt aportaron obras determinantes en el desarrollo de la música. “Bellini murió muy joven y no pudo desarrollar todo su talento, como les ocurrió a otros grandes autores. Podía haber explotado más la orquestación, que en algunas obras es precaria. Empieza a desarrollar su genio en Norma, pero poco después falleció”, señala Ortega. “Si por algo fue grande Bellini es por esa facilidad melódica. En el lecho de muerte Chopin, que era un gran admirador de Bellini, pidió escuchar el área de la soprano de La sonámbula“, explica. El personaje de Arturo en I Puritani reportó grandes éxitos al tenor navarro Julián Gayarre como, por ejemplo, los obtenidos en el Teatro Real de Madrid y en el Liceo de barcelona, en 1887.