La controversia del toro y el torero, de Albert Boadella, abre hoy martes, a las 21.00 horas, la programación de verano del Teatro Gayarre.
La obra está protagonizada por Ramón Fontseré, en el papel del matador, y por Xavier Boada, en el del astado, y el montaje de Els Joglars se inspira en las controversias, formas parateatrales que se estilaban entre los siglos XV y XVIII en las barberías, donde los asistentes hacían apología de pareceres diametralmente opuestos. En este punto, Els Joglars, que llega a Navarra después de exhibir este trabajo en Madrid, Alicante y Badajoz, es consciente de la polémica que el tema suscita actualmente en su tierra, Cataluña, donde todavía no ha actuado. “Allí, aunque ahora se pretenda decir lo contrario, siempre ha habido una gran tradición taurina”, comenta Xavier Boada, que el pasado día 17, con motivo de la reaparición de José Tomás, pudo “palpar” a las afueras de la Monumental barcelonesa el “clima de enfrentamiento dialéctico y, a veces, físico” que genera esta cuestión.
Y son precisamente estas actitudes las que critica con su texto Boadella. “En este momento la tauromaquia sufre acoso por muchos lados: desde el punto de vista político y desde la ciudadanía. Una parte del mundo intelectual y de la cultura, que asume las razones antitaurinas, basadas sobre todo en el puritanismo, y que no se preocupan por saber de dónde viene la morcilla o el bistec que se come”. Pero su declarada admiración hacia este ritual no impide al dramaturgo poner en boca del toro los motivos que irían en contra de la fiesta, aunque, a la vez, reconoce que “los críticos con las corridas normalmente no utilizan los mejores argumentos y se limitan a llamar asesinos a los que siguen este extraordinario ritual”.
En cualquier caso, lo que está claro es que este espectáculo “no deja frío a nadie”, apunta Boada, que recuerda la manifestación antitaurina que les organizaron a las puertas del teatro en Madrid. En el fondo, lo que persigue esta pieza es demostrar que se puede tratar este asunto “sin violencia; es una apuesta por el diálogo, una ocasión para conocer las razones de ambas partes”.
Por su parte, Ramón Fontseré, Premio Nacional de Teatro en el año 2000, califica de “bella, sanguinaria y cruel”, a la vez que “teatral”, esta práctica en la que los toreros se le antojan como personajes “impresionantes”. “Entran en la plaza vitoreados por los mismos aficionados que, en medio de la corrida, son capaces de llamarles de todo si consideran que no lo están haciendo bien; a nosotros, los actores, al menos eso no nos sucede”, señala este veterano intérprete, consciente de que la obra llega a Pamplona en vísperas de los Sanfermines, donde el toro ocupa un lugar protagonista en los actos del día. Pero, en opinión del intérprete, el texto de Boadella va más allá de lo que sucede en el coso y recapacita, directamente, “sobre la vida y la muerte”. “Nacemos, luchamos y morimos, como pasa en los toros”, que se convierten, a su juicio, en metáfora de todo el proceso vital.