La plataforma Movimiento No Out estrena hoy viernes a las 22.00 horas y mañana sábado a las 20.00 horas en la Casa de Cultura de Zizur Mayor A ambos lados del muro, una obra de teatro basada en el libro autobiográfico del mismo título de Patxi Zamoro, en la que éste cuenta su experiencia como uno de los primeros presos F.I.E.S del país, durante 18 años. Es decir, como un preso recluido bajo un régimen de condiciones inhumanas.

La entrada cuesta 6 euros.

IMANOL ESPINAZO Y PABLO DEL MUNDILLO FUERON ENTREVISTADOS EN EL APUNTADOR EL PASADO JUEVES 18 DE NOVIEMBRE.

“Con esta obra buscamos que los espectadores reflexionen sobre lo que ocurre en las prisiones actualmente”, cuenta Imanol Espinazo, actor que interpreta al preso protagonista. “Estaría bien que la gente se diera cuenta de que no se puede reinsertar y rehabilitar a nadie castigándole, agrediéndole, aislándole, y machacándole humanamente, como ocurrió con Patxi. Con eso lo único que se consigue es que se vuelva salvaje y que cuando salga a la calle no sea capaz de vivir en sociedad”, afirma.

Patxi Zamoro, tras 18 años en prisión, vivió en Pamplona, donde se casó y se reinsertó, participando en diversos colectivos locales. Falleció de muerte natural pocos años después de quedar libre, debido a una frágil salud a causa de lesiones y autolesiones sufridas en su peripecia carcelaria. Amigos de la persona que ha inspirado la obra acudirán este fin de semana a ver el montaje.

La teatralización, escrita y dirigida por Pablo del Mundillo, cuenta con la participación del músico Francesco Casali, quien interpreta “a un pianista de jazz, imaginado por el preso durante su estancia en la cárcel, y cuya música termina -según explica el director- convirtiéndose en la banda sonora de los momentos más importantes de la historia”.

Asimismo, el protagonista recita, en diversos momentos de la historia, versos de La vida es sueño de Calderón de la Barca. “Hemos escogido esta obra porque habla de estar preso, y nos pareció que refleja muy bien lo que aquí se está contando. Además, de esta forma hacemos referencia a un dato real de la vida de Patxi, y es que él, en la cárcel, asistía al taller de teatro. De hecho, fue el protagonista de El tartufo de Molière”, relata del Mundillo.

Esta obra, que Espinazo ha ensayado dentro de un recinto de 2,5 x 3 metros, tamaño de una celda de castigo real, pretende “explicar que tras los muros siguen existiendo ilusiones, amor, esperanza, personas que sienten y se emocionan, y que quieren vivir”, asegura el propio actor, quien, para preparar el papel, además ha podido hablar con la viuda del preso, y con otras personas que pasaron o han pasado por situaciones similares. “La investigación ha sido profunda, hemos leído libros, entrevistas, hemos contactado con otros presos, y todo para intentar entender cómo se siente alguien encerrado en esas condiciones”, señala del Mundillo. “Es complicado, pero hemos tratado de buscar todos los puntos de vista posibles”, cuenta.

Y es que, señala el director, Patxi siempre fue reivindicativo, “y ser reivindicativo en un sitio donde tu voz no importa para nada es llevarte al infierno”, porque a la gente que protesta en la cárcel “no sólo no se le hace caso sino que se le trata peor”. “Si Patxi tenía algo era que no se quedaba callado. Y eso hizo que llegara a acumular cientos de años de condena”, explica del Mundillo, quien tampoco olvida las palabras con las que el propio Patxi expresaba lo que vivió: “He llegado a sentir la muerte en vida. La cárcel dentro de la cárcel”. Por eso, es importante ser consciente de que “sigue ocurriendo hoy”. “Hay una frase que lo dice todo: Guantánamo está aquí al lado. Y es verdad, siempre parece que todas las cosas injustas pasan fuera, cuando en realidad muchas veces las tenemos al lado de casa”, señala.