Josep Maria Pou ha sido el gran triunfador de la X edición de los Premios Max a las Artes Escénicas celebrada el lunes en el Palacio Euskalduna de Bilbao al obtener cuatro estatuillas. Pou ha recibido el Max al mejor director de escena por La cabra o ¿quién es Sylvia?, el premio al mejor espectáculo, mejor adaptación teatral y mejor empresario.
La obra ganadora, que ya obtuvo el Premio Nacional de Teatro el pasado mes de octubre, es una apuesta personal del Pou, quien también protagoniza y produce el montaje. La cabra o ¿quién es Sylvia?, que aspiraba al Max al mejor espectáculo junto con Hamlet y Construyendo a Verónica, recrea la historia de un hombre culto y con una familia feliz que se enamora de una cabra y tiene relaciones sexuales con ella. Se pudo ver en el Teatro Gayarre en otoño del año pasado.
Pou ha manifestado su sorpresa por el éxito cosechado y ha señalado que esto es “mucho más de lo que podía esperar al comenzar esta aventura”. El actor y director catalán ha reivindicado “la absoluta locura que envuelve al oficio al que nos dedicamos” y se ha despedido con el deseo de que “sigamos todos estando como una cabra”. Pou se ha impuesto como mejor director de escena a Joaquín Solanas, que competía con Antígona tiene un plan (se vio las pasadas Navidades en Baluarte) y a Lluis Pasqual, que lo hacía con Hamlet, uno de los montajes estrella del Festival Teatro Gayarre: Otras miradas otras escenas, de 2006.

La sorpresa de la noche ha sido el éxito obtenido por el drama Divinas palabras, basado en la obra homónima de Valle Inclán que montó el Centro Dramático Nacional y que se vio en Baluarte el año pasado, que pese a no ser de los más nominados, consiguió tres de los cuatros premios a los que optaba: mejor actriz de reparto, mejor iluminación y mejor escenografía.

El Max al Espectáculo revelación, en el que competía el montaje navarro La casa de Bernarda Alba, recayó en el grupo vallisoletano Teatro Corsario, con la excelente obra La barraca de Colón, programada en el Festival de Teatro Clásico de Olite.

Como mejor espectáculo de danza ha sido reconocida la obra 13 rosas, dedicada a las 13 jóvenes mujeres socialistas fusiladas tras la Guerra Civil, del grupo Arrieritos, que se impuso a la gran favorita en las nominaciones, Marta Carrasco, con J’Arrive, que se quedó sin ninguno de los cinco galardones a que optaba.

Los premios Max al mejor actor y actriz protagonista de teatro han recaído en Eduard Fernández y Laia Marrull, por sus trabajos en Hamlet y Nina, respectivamente. Fernández se ha impuesto al actor Jacobo Muñoz, candidato por Antígona tiene un plan, y a Josep Maria Pou.

Laia Marrull competía por el premio con Clara Segura, candidata por La felicitat, y con Cristina Llorente, protagonista de Antígona tiene un plan.

El musical Antígona tiene un plan logró sólo dos de los once galardones a los que optaba en la ceremonia de ayer, y Peer Gynt se quedó sin ninguno de los nueve a los que había sido propuesto.

Además de los ganadores de esta edición han recogido otros premios de honor el bailarín argentino Julio Bocca, galardonado con el premio hispanoamericano; el escritor y dramaturgo, Fernando Arrabal, premio de honor; el director de escena Vicente León, premio de la crítica, y la sala bilbaína de artes escénicas La Fundición, premio de nuevas tendencias. Arrabal, en su turno de agradecimiento del premio, cuyo tiempo rebasó con creces, hizo mención a los colores del traje de la ministra de Cultura, Carmen Calvo, (morado, rojo, amarillo y gris) para espetarle “parece usted republicana”, tras lo cual afirmó rotundo, por tres veces que se merece el premio otorgado. Se preguntó también “cómo me han dado el premio a mí que soy incontrolable, como bien sabe hasta mi amigo el alcalde de Bilbao”, tras lo cual agradeció su premio “a la señora de los lavabos, las azafatas, las taquilleras y a mi mano derecha”.