Paco Mir Carles Sans y Joan Gràcia, Tricicle, suben a escena en el Teatro Gayarre con HITS, acróstico de Humor Inteligente Trepidante y Sorprendente. Funciones: Hoy sábado a las 18.30 y 21.30 horas y el domingo a las 18.30 horas. Entradas. 30, 25 y 20 euros.

El espectáculo HITS reúne 12 sketches mínimamente reducidos y un amplio resumen que cierra el montaje compuesto por gags cortísimos que dejan al espectador “al borde del colapso respiratorio”. Están avisados.

 

El 1 de noviembre de 1979, tres estudiantes de expresión corporal decidieron entrelazar sus ilusiones para formar una compañía tan improvisada como el nombre con el se dieron a conocer. Después de unas cuantas actuaciones en El Llantiol que les sirvieron para empezar a forjar su estilo, su primer espectáculo fue Manicómic (1982), que les empezó a dar a conocer. Un programa de televisión les ayudó a conseguir popularidad en todo el Estado y a partir de ahí vinieron más estrenos, más giras, publicidad, radio, etcétera. Sus 10 espectáculos: Manicómic (1982), Exit (1984), Slastic (1986), Terrific (1982), Entretres (1996), Tricicle 20 (1999), Sit (2002), Garrick (2007), Bits (2012) y HITS (2016).

 

Extracto algunas declaraciones de Paco Mir a Ana Oliveira, de Diario de Noticias, por su interés:

 

“Para nosotros sí es una despedida porque hemos dicho que es la última gira, pero no tenemos esa sensación. Al final, van a ser cuatro años de pasar por distintos teatros, así que no sentimos que sea un hasta nunca. Va a ser algo muy suave. Y después tampoco nos vamos a retirar, no vamos a colgar las botas ni los guantes. Y tampoco se descarta que vayan a volver en algún momento, desde luego. Ya sabes que los artistas somos mentirosos por naturaleza y quién sabe, está todo muy abierto. Esto es un cambio de ciclo, cerramos este y empezamos otro más de producción y dirección. La empresa Tricicle está en funcionamiento, con su oficina y todo, y habrá que alimentarla”.

“Vamos a cumplir 40 años sobre las tablas. Hay muchas compañías que tienen más años que la nuestra, El Joglars, por ejemplo, que ha cumplido 50, pero Boadella hace mil años que dejó de actuar; Comediants, lo mismo, igual que La Fura o La Cubana. Creo que, a día de hoy, somos la única compañía que sigue dando el callo cada día”.

 

“Puedes tener más o menos ganas de actuar, estar aburrido o aburridísimo, pero durante ese segundo en el que pones el pie en el escenario se produce algo mágico en el que dejas de ser la persona aburrida que no quiere trabajar y te conviertes en el actor que quiere sacar el cien por cien de sus capacidades. Y más en el terreno del humor, donde la risa es el premio. No podemos bajar la guardia, un humorista no puede hacer una función a medias, porque siempre es un desastre. No podemos disimular, hay que hacerlo lo mejor posible siempre”.

“El auténtico mensaje del mundo del espectáculo es generar evasión durante ese rato; que en ese tiempo te olvides de tu vida bien con la risa o con un drama tremendo, de modo que digas ‘pobrecitos los que están viviendo esa historia sobre el escenario’. El teatro siempre es una evasión que luego te puede llevar a reír, a meditar, a reflexionar, pero la prioridad para cualquier director es captar al público desde el segundo uno y soltarlo al cabo de un par de horas. Y, sobre todo, la primera misión es no aburrir”.

 

 

“Nunca se sabe con seguridad cuando un número va a ser un éxito. Sí que tenemos cierta intuición que nos falla pocas veces, pero a veces hemos sacado números de espectáculos porque no funcionaban lo suficientemente bien, y al revés, hay números que para nosotros eran normalitos, casi de relleno, y se han convertido en un bombazo”.

 

“El cambio más radical de los últimos años es la aparición de lo políticamente correcto, y eso va en contra del humor, que siempre debe ser políticamente incorrecto. Otra cosa es el mal gusto. Hemos pasado por momentos en los que parecía que no se podía decir nada y eso limita mucho. Aparte, siempre hay modas. Hace un tiempo había cuentachistes, que no son humoristas, son cuentachistes más o menos graciosos; luego llegaron los monologuistas, que usan un pequeño hilo argumental, pero el número acaba cuando el cómico se despide y ya está; también hay actores, como era Pepe Rubianes o es Pepín Tre, que muestran un espectáculo más elaborado, con estructura dramática; compañías que elegían el humor y la ironía, como T de Teatre… Pero entiendo que, en términos generales, el humor se ha atontado en esta sociedad. Ahora es mucho menos sofisticado de lo que era antes. Hoy nadie entendería a Tip y Coll, por ejemplo. Solamente hay que ver el nivel de las series de televisión de humor, es mucho más bajo que antes. El público entiende mucho más de lo que creemos. Se ha bajado el nivel muchísimo”.