Buerofusión 22 d 17 es el nombre de la obra que este año representan los alumnos del Taller de Teatro del Instituto Navarro Villoslada. En esta ocasión, la puesta en escena es una conjunción de dos obras del dramaturgo Antonio Buero Vallejo, El tragaluz y El concierto de San Ovidio. “La obra se llama Buerofusión por esta razón, por que he unido elementos de ambas obras en una. Y 22 d 17 hace referencia, por un lado, a que es una historia que tiene lugar en el siglo XXIII, y por otra, a que en total son 22 chicos y chicas de 17 años los que protagonizan esta puesta en escena”, cuenta Ignacio Aranguren, director del taller.

La obra, que ya ha sido representada ante los estudiantes del propio instituto, dará el pistoletazo de salida a las funciones para el público general el viernes a las 20.00 horas, y nuevamente se volverá a interpretar los días 11, 12, 18, 19, 25 y 26 de febrero. A ellas se añadirán las funciones previstas de forma paralela para los 40 centros escolares que habitualmente participan en la iniciativa. “Para poder asistir a cualquiera de las representaciones abiertas al público únicamente es necesario recoger las invitaciones en conserjería del propio Instituto. Éstas invitaciones deberán ser, a su vez, canjeadas, una hora antes de la representación, por las entradas reales y numeradas”, cuenta Aranguren.

La versión original de El tragaluz relata la historia de una pareja de investigadores de un siglo futuro, que propone al público participar en un viaje de recuperación del pasado. Para ello recuerdan la historia de una familia que sobrevive en un sótano, sufriendo las consecuencias de la Guerra Civil. Por su parte, El concierto de San Ovidio, obra estrenada en 1962, es una metáfora histórica. Habla de un París prerrevolucionario, en el que se recrea la historia de unos músicos ciegos y de un negociante sin escrúpulos, que pretende explotar las miserias de éstos, para convertirlas en espectáculo.

En la nueva versión, fusionada por el propio Aranguren, los investigadores se multiplican, y la historia de los músicos ciegos franceses pasan a ocupar el lugar de la familia de posguerra. Así se mezclará la intensidad emotiva de los músicos del pasado, con las reflexiones lúcidas de los investigadores del futuro. “Hemos tratado de hacer pensar sobre un tema que está de total actualidad, la explotación de la miseria como espectáculo”, cuenta Aranguren. “Se habla de la insensibilidad de ahora hacia todo tipo de miserias, llámase telebasura o lo que se quiera”, puntualiza.

En cuanto a la puesta en escena, las principales novedades residen, según cuenta el director, en la apuesta por la tecnología. “Tenemos proyecciones, realización en directo (lo que se está interpretando se está viendo en pantalla gigante), música en directo creada por los alumnos, iluminación muy espectacular, y un vestuario que mezcla el futurismo y los trajes de época”, explica Aranguren. Asimismo, en lo que a la campaña escolar se refiere, se ha realizado, como viene siendo habitual “un dossier para los alumnos que analiza la obra, así como un dvd en el que los propios protagonistas explican cómo es cada uno de sus personajes, las dificultades que han encontrado a la hora de interpretarlos, y la complejidad de éstos”.

Este año se realizarán 25 funciones, distribuidas entre los meses de febrero, marzo y abril, a las que se espera que asistan unos 8.000 espectadores. El Taller de Teatro está compuesto por alumnos y alumnas del último curso de bachillerato.