Un viaje exótico y divertido por España, Oriente Próximo y la India, lleno de peripecias, y una música pegadiza son los ingredientes de la zarzuela El niño judío con música de Pablo Luna, una obra loca como la vida misma, con la que el Teatro Gayarre cumple su décima temporada dedicada a este género. El estreno será el viernes y el sábado, a las 20.00 horas.

Entradas a 25 euros en sala, 20 en palco y 6 en anfiteatro.

Más de medio centenar de personas, además de los componentes de la Orquesta Sinfónica de Navarra, participan en la puesta en escena del montaje, que cuenta con Luis Remartínez como director de la parte musical y con Ignacio Aranaz al frente de la parte escénica.

Con un presupuesto de 80.000 euros, esta producción de la Fundación Teatro Gayarre acerca al público el mayor éxito de la carrera musical de Pablo Luna. La zarzuela, con libreto de Enrique García Álvarez y Antonio Paso Cano, cuenta en los papeles protagonistas con José María Asín, la soprano tafallesa Arantza Irañeta y el humor del actor Rafa Castejón. Junto a ellos, Lander Iglesias, Joaquín Huarte, Jesús Idoate, Pablo Sánchez, Pilartxo Munárriz, el Coro Lírico de Navarra, la Orquesta Sinfónica de Navarra y la Escuela de Danza Lebal, con coreografías de Domingo Rojas. Maite Iturralde, Laura Navarro, Leyre Segura, Silvia Palacios, Idoia Ferrer y Leyre Celestino.

El niño judío, que se estrenó por primera vez el 5 de febrero de 1918 en el Teatro Apolo de Madrid, cuenta las aventuras de un peculiar trío de madrileños por tierras de árabes, indios y judíos. La idea del viaje hace que la escenografía sea clave en el espectáculo, en el que se crea la “sensación de búsqueda constante” a través de “decorados exóticos”, explicó ayer Luis Remartínez durante la presentación de la zarzuela.

Tal y como recordó el director musical, El niño judío es una de las tres obras, junto a El asombro de Damasco y Benamor, “que forman el trío orientalista de la música de Luna”. Surgió en un momento en que “se inició en la zarzuela la apertura y el gusto por escenarios distintos, que se salían de lo localista, del género puramente madrileño”, dijo. Así, junto con Madrid, Alepo (Siria) y la India son escenarios de la obra. Además de contar con un vestuario colorista e imaginativo, el montaje puede presumir de tener “uno de los libretos más divertidos que hay en zarzuela”, apuntó Rafa Castejón, quien destacó a su autor, García Álvarez, el hecho de que “fue el que dio el primer paso en el teatro del absurdo”. Según el actor, la obra “tiene todos los ingredientes para que guste al público”.

Esos ingredientes son “un gran equipo artístico, una puesta en escena con mucho ritmo y diversión, una escenografía espectacular y alguna que otra sorpresa vistosa que no vamos a desvelar”, dijo ayer la directora del Teatro Gayarre, Ana Zabalegui, quien destacó el hecho de que la obra es “resultado de una labor de equipo, de un trabajo conjunto de casi 100 personas”.

La trama de El niño judío tiene como protagonistas a Samuel, interpretado por Rafa Castejón, y a Concha, personaje que encarna Arantza Irañeta. “Ambos están enamorados pero el padre de ella no permite que se casen porque Samuel es un chico pobre, pero al enterarse éste de que su padre no es su verdadero padre sino un rico judío, deciden embarcarse en su búsqueda para poder tener un futuro mejor”, explicó Castejón. El actor felicitó a la Fundación Teatro Gayarre por apoyar la zarzuela, un género “muy nuestro y aunque no lo parezca bastante desconocido, sobre todo entre los jóvenes”, dijo. La soprano tafallesa Arantza Irañeta aseguró que actuar en el Teatro Gayarre va a ser “como estar en casa, así que será relajarse y disfrutar, y ese disfrute que habrá encima del escenario se transmitirá al público”.