Una antología desde la cuna de la danza hasta la actualidad, concebida de la unión del placer del tener con el de la angustia de la ausencia. Así es el espectáculo que la compañía donostiarra Kresala Dantza pondrá en escena este sábado 9 de febrero, a las 20.00 horas, en el Teatro Gayarre. Sehaska Ballet, que se representó en julio en Finlandia (Helsinki y Kaustinen), combina -que no fusiona- danza vasca con danza contemporánea y música en directo, en un empeño por enriquecer la tradición con nuevos esquemas teatrales y, además de deleitar al público, demostrar que sí, que en la danza es posible la evolución, igual que en la lengua cuando se incorporan nuevos vocablos.

FICHA: Duración. 75 minutos. Intérpretes. 5 bailarines principales, 35 bailarines del cuerpo de baile y 6 músicos en directo. Entradas. Cuestan 14 euros en sala, 10 en palco y 6 en anfiteatro.

El repertorio de este espectáculo lo conforman 13 obras, ocho piezas de danza vasca y cinco solos de danza contemporánea. “Hay dos planos claramente diferenciados: los movimientos grupales muy apegados a la danza de carácter o danza vasca; y una serie de solos de danza contemporánea en los que la bailarina Miriam Pérez expresa la sensación de pérdida”, explicó ayer el director artístico y coreógrafo de la obra, Faustino Aranzabal, quien puntualizó que las dos partes se encaminan a un mismo modo de entender la danza, “como la expresión a través del movimiento”. Para los solos, dijo, el espectáculo propone “una mirada hacia adentro, introspectiva, como una forma de ser”, mediante piezas trabajadas sobre sentimientos íntimos de ausencia, pérdida, maternidad, desapego, soledad. Y en las piezas corales la mirada es “hacia afuera, como una manera de parecer”, a través de coreografías “tratadas desde un exhibicionismo positivista, romántico, de bienestar”.

En definitiva, resumió el coreógrafo, “se trata de una nueva lectura de danza vasca teatralizada, donde el tono cambia rápidamente de la seriedad a la frivolidad. Es como pasar girando de la cuna de la danza a una danza de cuna”. Gene Yurre, actual asesor artístico de Kresala, compañía que fundó en 1968, hizo hincapié en que todo el espectáculo se basa en unas “raíces vascas” sobre las que se evoluciona para no “estancarse” y aportar así a la danza esa necesaria “riqueza”.

La música que acompaña a las piezas vascas la interpretarán músicos en directo, que harán relecturas de piezas populares; y los solos se acompañarán de 5 canciones grabadas a capella por Amaia Zubiría. La base orquestal, muy tradicional, se compone de acordeón, violoncello, violín, guitara, voz, txistu y dulzaina