El martes, al concluir la representación de El bazar de la langosta, algunos espectadores de las primeras filas mostraron su malestar sobre el espectáculo y, según parece, llegaron a imprecar a los actores, mientras saludaban, diciéndoles en voz alta que lo ofrecido era una mierda o algo parecido. Yo no lo oí, ni me enteré de ello en ese momento, porque vi el espectáculo desde la fila 16 del patio de butacas. Pero luego me lo contaron. Y, por lo visto, una de esas personas les insultó en francés, para que se enteraran de su malestar.

Lo que sí presencié fue la escena siguiente. Al concluir el espectáculo, un grupo de conocidos nos quedamos en la puerta del teatro, ya en la avenida de Carlos III, comentandolo. Unos a favor y otros en contra. En buen tono, como siempre. Por lo visto, entre estas personas conocidas mías, estaba una de las que mostró su malestar en voz alta. En ese momento, otra persona a quien no conozco, joven, se acercó y educadamente, le dijo: “Disculpe, pero quiero decirle que lo que ha hecho en el teatro es una falta de educación”. Lo dijo suavemente, pero la persona le contestó gritando, con maneras desabridas, que ella ha pagado la entrada y tenía derecho a hacer lo que le diera la gana y más cosas. En muy mal tono. Algunos de los que estábamos allí, tras la sorpresa inicial, y sin saber de qué estaban hablando, pudimos reaccionar y le pedimos que por favor no siguiera con ese tono escandaloso y ella se calló. La persona (joven de edad) que le había reconvenido reaccionó estupendamente. Discretamente, sin provocar polémica, se retiró hacia el grupo de amigos que estaban con ella. Eso sí lo presencié. Fue una escena muy violenta y desagradable y nos dejó a todos mal cuerpo. Nada más suceder, educadamente, todos los del grupito nos disolvimos. Cada uno por su lado. Después, algunos nos reencontramos y entonces me explicaron lo que había sucedido dentro del teatro.

Hoy, he recibido un correo electrónico de otra persona a la que conozco, buena aficionada al teatro y persona inteligente. Me ha mandado este correo electrónico, que reproduzco sin su permiso, quitando los nombres de las personas a las que cita. Dice así:

“Hola Víctor. Ayer estuve comentando con X la obra y sobre todo el comentario de XXX. X me hablaba del derecho al pataleo del publico que parece que se está perdiendo y entablamos una minidiscusión. Creo que tu eres muy partidario de que el espectador se exprese y manifieste su opinión. Bueno, le ha estado dando vueltas a esa idea y creo que estoy absolutamente en contra.
La sociedad ha evolucionado, la cultura ha evolucionado, el teatro ha evolucionado, y personalmente no creo que debamos volver a un publico de corrala en el que el espectador insultaba, se ponía de parte de uno u otro de los personajes, hablaba y reia a carcajadas…
Creo que hoy en día hay otras formas, otras maneras de expresarnos. Las puertas de los teatros estan abiertas: que no te gusta, que te aburre, que te ofende el espectaculo: vete.
Otras veces veo publico totalmente inadecuado para el tipo de espectáculo que se representa. Hay gente que se aburre como un hongo y se apunta a todo y cree que todo le tiene que gustar. Pues no. Si vas a un espectáculo de marionetas o de cuenta cuentos para niños de 6 años lo + probable es que te aburras, pero la culpa no es de los artistas, es tuya por haber ido donde no era tu lugar.
Si eres un melómano que solo te gusta la música clásica y te metes en la plaza de toros a escuchar rock duro el problema es tuyo. No deberias haber ido, y deja a otros que disfruten de eso que a ti no te gusta.
Otras veces la critica se la permite el mas ignorante (ese cuadro con eso manchurrones lo hago yo mejor…) lo cual te hace quedar como un imbécil…
Y volviendo al tema de ayer, insultar a unos actores, así sin más, que quieres que te diga.. tambien hay otros espectadores a los que nos molestó semejante falta de respeto… y creo que esto de la falta de respeto es algo que pasa a menudo aquí: gente que se rie a carcajadas por cosas de lo mas estupido (caca, culo, pis, pedo..) . Hasta tal punto que si todos nos riesemos asi sería imposible escuchar la obra. Gente que comenta algo con su vecino de al lado: si 1000 susurramos a la vez en el teatro que pasaría?
Gente que enciende el movil para leer el programa durante la función, si todos hicieramos lo mismo, ¿te imaginas? habría mas luz en la sala que en el escenario.
Bueno, menuda retahila, no se si me estoy volviendo muy maniatica. Pero la gente debería darse cuenta de que no está en su casa viendo la tele. En su casa que haga lo que quiera.
Fuera, en el teatro , educación, discreción, selección, o a casa.
La epoca de las corralas (como la del agua va) han pasado a la historia.
¿O quizá soy yo la que estoy completamente equivocada?
besos. (y su firma)

Como la amiga que ha escrito esta carta me pide una opinión, y creo que el blog puede ser un buen cauce para un diálogo, la voy a dar:

– El público es soberano para juzgar un espectáculo. Pero una cosa es juzgarlo y otra insultar y faltar al respeto a nadie.
– Insultar en público, en voz alta, es de una mala educación intolerable. Es una grosería y una zafiedad, y descalifica a quien lo realiza.
– Insultar a unos profesionales que acaban de realizar un trabajo, te guste o no, me parece completamente inadecuado.
– Mi opinión sobre el espectáculo está expuesta dos entradas más abajo. Aunque no me hubiera gustado, creo que sería capaz de reconocer el extraordinario esfuerzo que realizaron: la calidad y exigencia del trabajo técnico y artístico mostrado en el Gayarre. Y creo además que todos los que estábamos en el teatro teníamos capacidad para percibirlo.
– Si a un espectador no le gusta un espectáculo, puede no aplaudir, puede marcharse, diría que hasta puede patear (que era lo que se hacía históricamente), pero no puede perder la compostura de ese modo.
– Decía Jardiel que nadie está autorizado a juzgar aquello que no entiende. (No sé si estoy de acuerdo, pero lo lanzo).
– Estoy completamente de acuerdo con todo lo que dice mi amiga en esa carta. En un espacio público, hay que saber comportarse. No estás en tu casa viendo la tele. No estás en una corrala. A mí me enerva mucho los que hablan, los que cuchichean, los que dejan los móviles abiertos… Esas personas me parecen unas groseras. De hecho, he dejado de ir a las salas de cine por culpa de los espectadores, que han perdido (en Pamplona) toda compostura.
– También me molestan otras actitudes, como la de las personas que abandonan la sala cuando los actores están todavía en proscenio saludando. Me parece también que es grosero y vulgar. (Una amiga mía les llama los prostáticos, y quizá esos sí tienen una disculpa).
– A nadie se le obliga a ir al teatro. La entrada de teatro te da derecho a ver una representación en una butaca concreta, y a nada más.
– Los espectadores no pagan, no pagamos, para escuchar las opiniones de otros espectadores. Pagan, pagamos, para escuchar a quienes están en el escenario, porque a eso es a lo que vamos. Por tanto, los comentarios en voz alta creo que sobran. Durante la representación por supuesto y, al concluir ésta, también.
– El teatro no es el fútbol, ni el cine. Y pelearé desde cualquier tribuna para evitar que se convierta en un espectáculo similar.

Creo que la amiga de la carta tiene clara mi posición. Me gustaría leer las vuestras. Sé que es a veces complicado intervenir en un blog (hay que registrarse y a veces no es fácil). Pero si alguien quiere intervenir, puede mandarme un correo electrónico (los aproximadamente 40 lectores diferentes del blog lo conoceis) y yo lo vuelco.

Dicho queda.