Sergio Peris-Mencheta y Roberto Álamo traen Lluvia constante este domingo al Teatro Gayarre, una historia de dos amigos de la infancia (policías) se van a encontrar consigo mismos gracias a un desencuentro por un caso. Una historia que pondrá a prueba su amistad, su escala de valores, sentido del honor y lealtad. Es una obra de Keith Huff que en Broadway estrenaron Hugh Jackman y Daniel Craig “va a convertirse en un clásico”. En Diario de Noticias han entrevistado al primero y anoto algunas de sus respuestas:

“Quitando las obligadas, creo que casi todas las relaciones que elegimos suelen ser neuróticas. Dani y Rodo son complementarios. El primero es un tipo que mueve mucho aire, que pone su necesidad por encima de la del otro, y Rodo se adapta y acepta las reglas del juego. Es un alcohólico depresivo que pasa un momento oscuro precisamente porque lleva muchos años adaptándose. La ventaja que tiene es que es consciente de todo eso, porque Dani disfraza su vida, la pinta de colores, se compra casas y de todo con el dinero que saca de sus trapicheos. Parece tenerlo todo, mujer, hijo, perro… Pero es profundamente infeliz”.

“Se desencadena una tragedia que les va a enseñar mucho de quiénes son como seres vivos y no como supervivientes. A pesar de lo que duele. Como dice uno de ellos hacia el final, ‘es extraño lo que uno tiene que perder para ganar’”.

“Apenas nos conocíamos Roberto Álamo y yo” y los dos nos hemos encontrado en un momento bastante particular de nuestras vidas. Los dos tenemos un hijo de la misma edad que se llama Río, lo cual ya es peculiar, y entendemos el teatro de la misma manera. Es muy importante que en una obra como esta, que es a corazón abierto, comulgues mucho con tu compañero en el modus operandi. Además, tenemos una relación estupenda. Los dos somos muy sanotes y nos retiramos a tiempo; él está curado de espantos tras su etapa en Animalario y la verdad es que yo la noche no la llevo muy bien… Tenemos una gira muy de la tercera edad, muy apacible (ríe)”.

“Lo que más me ha sorprendido ha sido la respuesta del público. David (Serrano, el director) lo sabe, cuando lo leí, no me pareció un gran texto; me vi tentado por la posibilidad de trabajar con esos dos y por hacer un personaje diferente, pero creía que era una historia más. Incluso los ensayos no eran traumáticos. Uno siempre tiene la sensación de que para hacer algo impactante tiene que sufrir, pero ha sido muy gustoso y lúdico y la función está tocando mucho al público. Eso sí, hay que hacerla muy de verdad, si no, no cuela, pero se podía haber quedado en un melodramón insoportable y se ha convertido en una cosa que llega a la gente. Además, implicamos directamente al público, que se sube a esta Lluvia constante al principio y no se baja hasta el final. Reconozco que esperaba ver caras iluminadas por el móvil y no hay ni una (ríe)”.

“Yo me encuentro muy a gusto en teatro, aunque reconozco que no da para vivir, y menos ahora con esos 13 puntos de IVA que nos han subido. A pesar de que hay una gran efervescencia creativa, se están cargando al público y el tejido empresarial. De todos modos, hoy toca dejarse la imaginación para ver cómo sacar adelante los proyectos, porque el teatro recoge el latido de la calle y ahora ese corazón late más que nunca”.