La nota azul. La transparencia de la noche es el título del espectáculo basado en la vida de Chopin que hoy martes a las 20.00 horas pone en escena el Teatro Gayarre. Sus creadores son Miguel Munárriz, director y guionista; Marta Juaniz, actriz; Adela Martín, pianista; Tomasz Prilecki, violonchelo; Virginia Martínez-Peñuela, flautista; y Ariadna Martínez, soprano.

Todos ellos son protagonistas de la conferencia-recital dramatizado centrado en los años en que el artista buscó recrear en su música un color, el azul transparente, la nota azul que George Sand, su compañera vital, y Delacroix decían oír en sus notas musicales. “Hemos tomado como excusa el bicentenario del nacimiento de Chopin para construir un espectáculo alrededor de la relación entre George Sand y Frederic Chopin”, relata el director. “En este caso la encargada de dar vida a George será la actriz Marta Juániz”, explica Munárriz.

El espectáculo se incluye dentro del ciclo Grandes Intérpretes de música de cámara, tiene una duración de sesenta minutos y la entrada es gratuita.

En referencia a la puesta en escena, el director puntualiza que han querido construir algo “tan sencillo y difícil como un espectáculo con atmósfera, en el que se pueda entender cual era el alma del músico gracias a la mujer que lo acompañó durante bastantes años de su vida”. Eso sí, el propio director aclara que este proyecto se basa “en una idea innovadora para lo que suele ser un concierto de música clásica”.

El autor parte de la biografía conocida de la historia entre George y Chopin, datos entre los que destaca la falta de relaciones sexuales entre ambos, el elenco ha tratado de “ofrecer una visión personal e imaginativa, que intenta rellenar los huecos que dejan los datos”. “Incluso hemos conseguido hartarnos de toda esa parafernalia que rodea su historia y que habla de que no tuvieron sexo, pero que, sin embargo, obvia la relación personal entre los dos artistas”, asegura Munárriz.

Según Juániz, quien representa el personaje de George Sand, “ambos tenían una relación peculiar basada en algo que iba más allá que el sexo. George era una mujer diferente a las de la época, era liberal, quería romper con lo establecido, se vestía de hombre, fumaba puros, era escritora y no quería publicar con su nombre, por eso solía firmar como George, nombre de un amante que ella solía tener”, señala. “No sé si con Chopin llegaría o no a mantener sexo, pero lo que sí es cierto es que a ella, la relación que tenía con él le gustaba. Y precisamente este espectáculo viene a hablar de eso, de aquellas cosas que a ella le gustaban de él”, asevera la actriz.

Virginia Martínez-Peñuela, flautista, aclara que el título de la obra se refiere a que Chopin, gran improvisador, decía, cuando ofrecía sus conciertos privados, que “cuando actuaba siempre buscaba la nota azul, ese sonido que armonizaba con el estado de los que le estaban escuchando. Según él, una vez que llegaba a esa nota, todos los demás sonidos salían de manera natural y se producía la magia”. Y la frase “la transparencia de la noche” tiene relación con el estado de ánimo del personaje de George, a quien se le prohibió que acompañara al músico la noche en que este agonizaba. “Así es como creemos que se debió sentir aquella noche, y así es como hemos pretendido retratarlo”, asegura Munárriz.