La editorial pamplonesa Pamiela reedita cuatro obras de su colección dedicada a “recuperar la memoria marginada de la represión llevada a cabo por el franquismo”. Pamiela, que el viernes 4 de diciembre presentará éstas y otras novedades en la Feria del Libro y Disco Vasco de Durango, apuesta por cuatro libros monográficos que abundan en la necesidad de recuperar la memoria histórica.

El primero es Sartaguda 1936. El pueblo de las viudas, que, en esta nueva edición, aparece en rústica, corregida y con nuevas fotografías de los represaliados. El libro que José María Jimeno Jurío dejó inconconcluso, pero con toda la documentación precisa, fue completado por el historiador Fernando Mikelarena, que “ha conjugado en el resultado final la historia política, la historia economía y la historia social con la memoria histórica”. Este trabajo es, según la editorial, “una de las pocas monografías que abordan la problemática de la represión del franquismo desde esta óptica”. El libro concluye en el Parque de la Memoria, erigido en Sartaguda en memoria de todos los asesinados en Navarra.

Los fusilados de Peralta, la vuelta a casa (1936-1978) es el título del segundo libro en torno a un punto geográfico concreto de Navarra. En este caso, Josefina Campos ofrece un relato impresionante sobre el horror de la represión en la localidad. A raíz de un acto de reparación llevado a cabo en Marcilla, Campos, junto con un grupo de peralteses y con la colaboración de Jimeno Jurío, puso en marcha en 1978 la llamada Operación Retorno, que fue pionera en el Estado, recorriendo hasta 1981 la Ribera de Navarra y varios pueblos riojanos hermanados, hasta recuperar los restos de las víctimas asesinadas que permanecían en cunetas y descampados.

Los culpables. Pamplona 1936, de Galo Vierge, aporta uno de los pocos testimonios que escritos sobre lo sucedido en la capital navarra durante el golpe del 36. Desde los centros donde se operó el nuevo régimen del terror, los Escolapios, sede del mando requeté, donde los detenidos entraban vivos y salían como cadáveres andantes hacia las cunetas; hasta la cárcel, donde cientos de republicanos con nombres propios esperaban sobrevivir, o las anécdotas siniestras de un régimen del terror.

El cuarto libro es Memorias de un piojo republicano del 36, de Ernesto Carratalá, que estuvo cautivo en cinco penales franquistas, San Cristóbal entre ellos. A sus 91 años, es uno de los pocos supervivientes de aquellos horrores, y sigue dando a conocer lo sucedido.