Dos piezas antológicas de la historia de la danza que nacieron desde partituras escritas por Igor Stravinsky, Petrushka y Hunt-La consagración de la primavera, inauguran hoy a las 20 horas el Festival Teatro Gayarre, con la presencia de la compañía Tero Saarinen.

Entradas: 21, 18 y 6 euros en sala, palco y anfiteatro.

Dirigida por el bailarín y coreógrafo finlandés que le da nombre, la formación acercará en primer lugar al público navarro, a partir de las 20.00 horas, Petrushka. Heikki Vienola (Petrushka), Maria Nurmela (la Bailarina) y Henrikki Heikkilä (el Moro) pondrán en escena esta historia que tiene como fondo la Rusia antigua y que es para Tero Saarinen “una historia sobre el amor, la posibilidad del amor y el amor perdido. Una historia de inocencia, en la que el mensaje es que hay que ser honesto, no jugando con las personas y revelando los sentimientos de uno”, decía ayer el coreógrafo finlandés en la presentación del espectáculo Una velada con Stravinsky.

Saarinen ha decidido reducir para su Petrushka “el espectáculo de masa, ya que inicialmente la obra estaba pensada para un ballet muy grande”, y dejar a los tres bailarines representar los tres caracteres que se dan cita en la pieza. “Pero tres me parecían pocos en escena, y decidí acompañarlos de dos acordeonistas que están plenamente integrados en el espectáculo, ya que hacen las veces de cuentacuentos”, explica el bailarín y director de la compañía, quien asegura que la obra mantiene “el tono y la tradición” originales gracias al diseño de vestimenta y de iluminación.

Por su parte, Hunt-La consagración de la primavera mostrará un solo de Tero Saarinen en escena que se aleja totalmente del argumento del compositor y de la coreografía de Nijinski, y en el que destaca la belleza y el ingenio de las imágenes, realizadas por Marita Liulia, que se proyectan, deslizándose y arremolinándose, sobre el cuerpo del coreógrafo y bailarín. Una idea audaz y pionera en el diseño multimedia que servirá para llevar al público la dualidad de lo masculino y lo femenino, del cazador y del cazado. “Dentro de nosotros siempre estamos cazando, para encontrar la decisión de si realmente nos queremos poner del lado del mal o del lado del bien”, dijo Saarinen.

En este sentido, Hunt reflexiona sobre una cuestión que preocupa al coreógrafo finlandés, y es la de “si estamos sacrificando los conocimientos ancestrales por los nuevos conocimientos”. Y su opinión es que sí, que “los nuevos medios nos distraen de nuestra fisicalidad. Y no tenemos que perder de vista que somos seres físicos. Pero hoy se tiende a sustituir el contacto físico, el cara a cara, por un medio intermedio, lo que nos convierte en algo no físico”. Así, Tero Saarinen hace un llamamiento a su gremio, la danza, “para que coreógrafos y bailarines sigamos investigando e invirtiendo en los conocimientos ancestrales que llevamos dentro y que en el pasado, en las tribus, ofrecían una conexión muy fuerte entre la danza y la música para comunicarse, entre ellos y con los seres superiores. Para comunicarnos hoy entre culturas”, añadió.

Gimnasta de formación, Saarinen dio ayer por la tarde una clase técnica en la que transmitió “la importancia que tiene en la danza la conexión con el suelo, con el peso, a través de la activación de los extremos de los nervios de los dedos”.