El Teatro Gayarre pone en escena este miércoles, a las 8 de la tarde, Yo no soy un Andy Warhol, un espectáculo musical de la compañía zaragozana Teatro del Temple, dirigido por Carlos Martín y construido sobre las canciones de la Vevet Underground de Lou Reed. Se trata de un espectáculo basado en el humor, la provocación y con un cierto delirio surrealista, un viaje onírico que recrea la trayectoria vital y artística de Andy Warhol, el más célebre de los artistas pop. Teatro del Temple ofrece “una suma de sugerencias que conducen a la desmitificación del arte”, explicaron en la presentación.

Precios: 16, 12 y 6 euros (3 con carné joven).

Entre los actores del reparto están Santiago Meléndez y Rosa Lasierra, dos intérpretes a los que pude conocer el pasado verano en los Encuentros en Magalia de la Red de Teatros Alternativos, donde dejaron constancia de su gran nivel interpretativo, de ahí que recomiende este espectáculo.

Yo no soy un Andy Warhol traslada al público a la década de 1980 en un espectáculo audiovisual donde la música pop es la protagonista. Siete actores protagonizan este espectáculo que retrata la vida del rey de la fiesta. Se trata de una reflexión sobre la sociedad de consumo con grandes dosis de locura y frivolidad, una propuesta arriesgada y bien resuelta, un canto al postmodernismo, un espectáculo con muchas lecturas. La representación está envuelta por un aire de delirio que se convierte en una reflexión sobre el arte pero también sobre el mercado, la fama, el dinero, las drogas, el sexo, el rock and roll. Hay un juego constante de personajes, uno central que se desdobla y otros personajes que van entrando en canción. A parte de hablar de Andy Warhol, de lo que habla Teatro del Temple es del ser humano contemporáneo, de sus miserias y sus grandezas.

Esta compañía de teatro adentra al público en la trayectoria vital y artística de uno de los iconos del siglo XX: Andy Warhol, mediante personas relacionadas con su vida (desde su madre al mismísimo Salvador Dalí) y crea una fiesta continua sobre el escenario multifuncional, que proyecta sobre el espectador el halo de su genio creador, al visión de sus vicios y debilidades, e incluso su pasión y desprecio para con la vida.