El músico y comediante Daniel Rabinovich murió el viernes 21 de agosto de 2015, tras algunos meses postrado por una enfermedad cardiaca. Sus compañeros de Les Luthiers habían previsto hacer sin él su nueva gira por España, en octubre; pero nadie esperaba un final tan abrupto. Tenía 71 años y había nacido en Buenos Aires.

Daniel Abraham Rabinovich Aratuz, notario de formación (escribano, en el español de Argentina), percusionista y bolerista de afición, no había concebido su vida de otra forma que como miembro de Les Luthiers, el grupo de humor musical (o de música humorística) más querido en todo el ámbito del idioma español. Sus monólogos disparatados y llenos de juegos de palabras quedarán guardados para siempre en las vitrinas de lo mejor del arte escénico, y también sus gestos de histriónica elegancia o sus canciones melodiosas de formalidad irreprochable y de letras hilarantes.

Para quienes le conocieron fuera del escenario, Daniel Rabinovich será sobre todo el ejemplo de la amistad pura. Alguien que lo daba todo sin esperar nada, que escuchaba sin juzgar y que siempre tenía una alegría para cualquier tristeza. Alguien capaz de telefonear al minuto de concluir la semifinal Madrid-Juventus para compartir la derrota con otro merengón como él y confiar vivamente en la próxima temporada. Aunque ya estuviera enfermo de preocupar.

Llorarán su muerte algunos amigos de su alma como Joan Manuel Serrat, Jorge Valdano, el chistógrafo Quino, el periodista colombiano Daniel Samper, el psiquiatra argentino Enrique Moreno… y sus respectivas parejas, pues Rabinovich no se asemejaba en nada a esas personas que aíslan al amigo para hacer un aparte, sino de las que se integran con naturalidad en su entorno. Y, por supuesto, los demás muchachos de Les Luthiers: Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés.

Y, claro, Susi, su compañera de la vida, abogada laboralista, su eterna Susi, la madre de sus dos  hijos, y su amiga de todos los caminos. Seguro que Daniel (Neneco para los amigos) no desearía hoy recuerdos tristes. Así qué ahí van dos anécdotas, surgidas ambas en torno a unas sabrosas viandas:

La conversación versa sobre el amigo común Daniel Samper, que recibe generosos elogios por su nobleza y buen humor. La camarera pasa junto a los comensales con un ligero bamboleo de caderas. Uno de ellos dice admirado: “Qué buen tipo”. Y Rabinovich contesta: “Sí, qué buen tipo este Daniel”.

Marcos Mundstock acaba de visitar el Museo Reina Sofía, y se produce este diálogo:

Mundstock: Hemos comprado muchas cosas en el museo: unos paraguas, postales, llaveros…

Rabinovich: ¿Y no vieron unos cuadros?

Mundstock: Sí, pero eran carísimos.

Es de esperar que Les Luthiers sigan esa senda del humor aún mucho tiempo. En todas sus giras cuentan con dos suplentes, Tato Turano y Martín O’Connor, que garantizan el espectáculo en caso de enfermedad de alguno de los integrantes del grupo. Esta vez no se trata de un simple contratiempo, pero ya se repusieron en 1973 a la muerte de Gerardo Masana a los 36 años. Ahora cumplen medio siglo en escena. Y Daniel seguirá siempre con ellos.

Les Luthiers -formación integrada también por Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Carlos Núñez Cortés- tenían previsto estrenar próximamente en España ¡Chist! Antología, la obra con la que celebran sus 48 años de existencia. Desde su surgimiento en 1967, Les Luthiers han creado más de 170 obras y su trayectoria ha sido reconocida internacionalmente con más de 30 premios.

Fue en marzo de 2014 cuando el grupo argentino Les Luthiers actuó por última vez en Pamplona con el espectáculo Lutherapia que representaron varios días en Baluarte. Se trataba de un espectáculo concebido como una particular sesión de psicoanálisis a la argentina, una terapia de humor contra todos los males, un espectáculo que según indicaba el propio Rabinovich “cura”, porque en él los espectadores se podían “aliviar un poco de la vida real”. “En este espectáculo nos curamos, nos morimos de risa, cantamos y nos curamos, eso es una bendición para todos” afirmaba entonces Rabinovich.

Esta fue su séptima visita a Pamplona, ciudad donde actuaron por primera vez en el Teatro Gayarre en 1989, y la tercera vez que se subían al escenario de Baluarte (2010 y 2006).