Navarra es la comunidad que más ha incrementado las subvenciones públicas destinadas a las artes escénicas y la música, pasando de 320.510 euros en 2000 a 5.304.400 en 2006. Ésta es una de las conclusiones que arroja un estudio elaborado por la Universidad de Barcelona y la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid con datos facilitados por el Gobierno foral de Navarra, que estudia el impacto de la ayuda pública a las artes escénicas. Un trabajo que aclara, asimismo, que la mayor parte, el 75%, de las ayudas concedidas hace dos años tuvieron un solo destino, la Fundación Pablo Sarasate o, lo que es lo mismo, la Orquesta Sinfónica de Navarra, que recibió 4 de los 5 millones de euros consignados para este fin.

El informe, realizado por encargo de la Red Española de Teatros y Auditorios, Circuitos y Festivales de Titularidad Pública, REDESCENA, ha sido presentado en Bilbao dentro de las actividades del Foro Internacional de las Artes Escénicas, Escenium, que se celebra estos días en el Palacio Euskalduna con la asistencia de cerca de quinientos profesionales del sector, entre ellos, yo mismo. En concreto, se analizan las subvenciones públicas a las artes escénicas en España: volumen económico, modelos de decisión y eficacia en los objetivos es el título de este estudio que fue defendido por sus autores, Arturo Rubio Aróstegui, profesor del Instituto Superior de Danza de la Universidad Rey Juan Carlos I, y Arturo Rodríguez Morató, director del Centro de Estudios sobre Cultura, Política y Sociedad de la Universidad de Barcelona.

El estudio estará colgado a finales de mes en la página web www.redescena.net

En el estudio se detalla la evolución que ha experimentado el apoyo de las administraciones públicas, centrándose en los gobiernos central y autonómicos, en los últimos años. En lo referido a la Comunidad Foral, en un primer resumen facilitado por el profesor Rubio se afirma que Navarra es “la comunidad autónoma en la que se ha producido un mayor incremento del gasto en subvenciones a las artes escénicas y la música entre 2000 y 2006”. Así mismo, se indica que este territorio “está a la cabeza del conjunto de administraciones públicas en gasto a la música, el teatro y la danza en el ratio por habitante”, siendo de “7 euros en 2006”, seguida de Madrid, que ese mismo año gastó 5 euros por habitante.

El mayor incremento en la dotación presupuestaria para subvenciones se produjo, según el informe, entre 2002, con 586.774 euros, y 2003, con 3.519.966 euros, lo que supone una cantidad seis veces mayor que la anterior. Y, aunque esta síntesis no ofrece un desglose detallado de las cifras, sí apunta que “el factor determinante” de esta mejora “se debe al aumento de las subvenciones nominativas a partir de 2003”. A cambio, las subvenciones por concurrencia competitiva pasaron de una cuota del 40% en 2000 al 4% en 2006.

De entre los principales beneficiarios de los apoyos públicos destaca, sin duda, la aportación del Ejecutivo foral a la Fundación Pablo Sarasate en 2006, sumando el 75% del total del gasto total y el 80% en el subconjunto de las partidas nominales. Otros adjudicatarios periódicos de las ayudas han sido, durante este período, el Ayuntamiento de Olite, que organizaba el Festival de Teatro Clásico antes de que el departamento de Cultura se hiciera cargo de su programación; el Orfeón Pamplonés, la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera, la Coral de Cámara y la Escuela Navarra de Teatro, entre otros. Como consecuencia de estos datos y, “desde un análisis sectorial”, las aportaciones a la Orquesta provocan que sea la música la que acapare gran parte del gasto subvencional. Este “desigual reparto” afecta al teatro, “pero en mayor medida a la danza, que no figura como benefactora tanto en las modalidades de subvención en concurrencia competitiva como en las nominativas”.

De otro lado, la investigación subraya la falta de subvenciones para el sector profesional como tal. Así, hace notar cómo “a partir de 2004” existen ayudas para montajes escénicos (56.300 euros ese año y 60.000 en 2006), “pero no tenemos evidencia de si esas cantidades están destinadas para el sector aficionado o para el sector profesional o para ambos”. El informe señala también que el Gobierno foral no destina mucho dinero público a impulsar las actividades culturales promovidas por los ayuntamientos, siendo el gasto de apenas un 1% en 2006.

Un dato interesante del estudio presentado en Bilbao es que por primera vez consideran subvención los cachés (el dinero que los ayuntamientos pagan por representar una función, porque suelen ser muy superiores a lo que se recauda en la representación.