Fernando Fernán Gómez (Lima, 1921-Madrid, 2007)

“Los ensayos siguieron -ya de la obra completa y con mi presencia diaria-, y en uno de ellos, entre el grupo de meritorios descubrí un chico pelirrojo, llamado Fernangómez, en el que creí ver condiciones de actor, y al que me prometí coger por mi cuenta y dar “trabajo” en el futuro.
Para un autor con entusiasmo por el Teatro siempre es una satisfacción encontrar gente nueva, y muy singularmente para mí, ya que la juventud me atrae y me subyuga; pero ésa fue la única satisfacción que me proporcionaron aquellos ensayos totales de Eloísa, pues la compañía, olvidando su buen comportamiento en el prólogo y el primer acto, afrontó el segundo con una pigricia que sólo podría admitirse suponiendo que faltasen tres o cuatro meses para el estreno”.
Enrique Jardiel Poncela. Prólogo a Eloísa está debajo de un almendro. 1943.

“Y era González quien todas las tardes, al acabar el ensayo, iba dándome noticias de la marcha de todo. Una de eas tardes me habló de la conveniencia de variar el reparto, vista la importancia que en el acto segundo había adquirido el personaje “Menéndez”, entregado en principio a Fernangómez. Me pareció imprescindible el cambio; Fernangómez pasó a hacer “el Chino”, y Pepe Rivero se encargó del “Menéndez”. Con la nueva combinación, el apelativo de “Chino” ya no tenía base, y la circunstancia de ser pelirrojo Fernangómez me movió a bautizar de “Pelirrojo” al mayordomo, con lo cual los actores que más tarde hicieron la comedia por provincias tuvieron que ponerse peluca, y al pasar la obra al cine, pintarse el pelo de amarillo.
(…)
Fue un triunfo tan abundante, que alcanzó a todos, chicos y grandes.
-¡Claro! Con una compañía así… -decían por los pasillos los que no quieren reconocer ni las verdades patentes-. Con los actores de la talla de ese rubio que hace el mayordomo…
El “rubio” en cuestión, el “actor de talla”, había sido meritorio hasta el año anterior, y en aquel momento cobraba tres duros.
Así se escribe la historia en el Teatro cuando quien la escribe la ve únicamente desde la butaca, ajeno a toda interioridad y no sabe nada de nada, creyendo saber de todo”.
Enrique Jardiel Poncela. Prólogo a Los ladrones somos gente honrada. 1943.

“-Fernando Fernán Gómez.
-Se portó maravillosamente. Vivimos un año entero del dinero que le mandaba a mi padre. Él creyó que no lo sabía y cuando escribí una especie de biografía en la revista Sábado Gráfico lo dije. Que nunca lo habíamos olvidado y que se lo agradecíamos muchísimo. Nunca ha presumido de eso. Es un caballero total. Y es que Fernando lo sacó mi padre en el teatro, era un meritorio y le dio el papel de Pelirrojo en Los ladrones somos gente honrada, que era un papel de actor actor. Don Tirso (Escudero, empresario del Teatro de la Comedia) no quería y papá insistía en que era muy buen actor. Sabía mucho de teatro papá. Y aquello Fernando Fernán-Gómez nunca lo olvidó y cuando le fue mal a papá le mandaba todos los meses una cantidad de dinero. Un año entero. Así como unos se portaron mal, otros muy bien.
(…)
-A su funeral fueron muy pocas personas.
-Todo chicos jóvenes, que no paraban de llorar. Del teatro fue Fernán-Gómez”.
Entrevista a Evangelina Jardiel Poncela de Víctor Iriarte publicada en el programa de mano de Los ladrones somos gente honrada, montaje estrenado en el Teatro Gayarre de Pamplona en 2001, con motivo del centenario de Jardiel.