Dieciséis intérpretes de todas las edades, desde catorceañeros a treintañeros, también un suramericano, en una obra coral, escrita por Miguel Munárriz para poder dar a todos “su” papel. A fe que lo consigue. La representación demuestra que hay un trabajo extraordinario, muchas horas metidas, pues la obra es muy exigente: entradas, salidas, contestaciones… pues casi el 70% son escenas de grupo (y de grupos de 10 o 12 personas). El tono medio es elevado: todos muestran unas cualidades mínimas elevadas (vocalización, movimiento), con lo que se ve que el tiempo invertido en el taller está bien aprovechado. Y se saben el papel, no hubo fallos perceptibles por el público. Hay buenos intérpretes en el grupo, gente con tablas, con recursos, con gesto, con habilidad manifiesta para colocar la frase. Con razón dije en el último programa que se trata de una de las escuelas más serias de Navarra. Munárriz ha construido un escenario coqueto y ha escrito una obra fresca, actual, muy divertida, con momentos memorables, ideal para que los chavales continúen su aprendizaje. La única pega, que llevase hasta el grito la interpretación de algunos personajes desbordados por la situación. Chirrió un poco. En cualquier caso, hoy hay una última oportunidad de ver este montaje, que ningún lector del blog debería perderse. Zizur Mayor marca un nivel y sirve para que los más despistados sepan, por comparación, en cuál están.