TEATRO GAYARRE. Buena gente. Domingo a las 20.00 horas. Entradas a 23, 19 y 8 euros. Autor. David Lindsay Abaire. Versión y dirección. David Serrano. Elenco. Verónica Forqué, Juan Fernández, Carmen Arévalo, Carmen Balagué, Inge Martín y Diego París.

Sinopsis. Margarita es una mujer de casi 60 años, madre soltera de una mujer discapacitada de casi 40. Sus únicos respiros son los ratos que pasa en el bingo merendando con sus amigas. El problema es que ni siquiera va a poder seguir yendo porque acaba de ser despedida y en la vida real no es que haya muchas ofertas de trabajo para una mujer de su edad. Pero como todo puede cambiar en un segundo, se reencuentra, 40 años después, con el amor de su adolescencia, Raúl, convertido ahora en un médico de gran prestigio que vive en una mansión de lujo y conduce un deportivo. Margarita no ha pedido ayuda a nadie en su vida, pero ahora a lo mejor tendrá que hacer una excepción si quiere dejar de hacer malabarismos para pagar sus facturas.

Extractos de la entrevista con Verónica Forqué publicada en Diario de Noticias:

 

“Es una obra tan bien escrita, la historia es tan buena, tan fácil, que todo el mundo la entiende. Habla de cosas que tienen que ver con los seres humanos, con el éxito, con el fracaso, con la buena y la mala suerte, con lo dura que es la vida, con la gente que no encuentra trabajo. Sobre todo las mujeres, que a partir de los 60 años, imagínate, lo tienen muy difícil. Son cosas que todo el mundo reconoce inmediatamente y eso es muy bueno. El escenario es un barrio de cualquier ciudad española donde vive gente de barrio que lo ha pasado mal siempre, aunque ahora especialmente mal”.

” La obra también se pregunta por qué unos tienen éxito y otros fracasan siempre, por qué unos nacen en unas circunstancias favorables y otros nacen con todo al revés, como mi personaje, Margarita. Nace en un barrio pobre, su padre las abandona cuando ella era pequeña, la madre trabaja en la fábrica, más tarde se queda embarazada de un chico del barrio, es madre soltera y tiene una hija con una discapacidad severa… Ella siempre dice que tiene muy mala suerte, y tiene razón.Pero también sabe reponerse de los golpes”.

 

“La obra es lo que los americanos bautizaron en su día como dramedia, vamos, como la vida misma, un camino de risas y tristezas. La vida es una dramedia total. No me gustan nada las etiquetas, pero esta me hace gracia”.

 

“No me ha hecho falta buscar mucho, el mundo está lleno de mujeres como Margarita. Las mujeres como Margarita son las que sostienen el mundo. En silencio. No reciben premios ni reconocimientos, pero son las que sostienen las familias y, por lo tanto, el mundo, en todos los países. Para mí es una heroína con mayúsculas, pero no lo es para todo el mundo. Hay espectadores que tienen opiniones diferentes y eso me desconcertó mucho cuando estrenamos la obra. Yo tenía claro que la heroína de esta historia era Margarita, pero no todo el mundo lo ve así y eso es interesante. La gente no sale indiferente de esta obra y eso me gusta. No me gusta un teatro del que se sale como se entra. Me parece que el teatro tiene una función de espejo y debe ofrecer una pequeña, aunque sea mínima, revelación sobre uno mismo. Esa es la función del arte, verte en lo que otro hace y entenderte mejor”.

 

“Ahora mismo estoy ensayando una obra que voy a hacer cinco días en Mérida, que se llama Los hilos de Vulcano. Me hace ilusión, nunca he trabajado allí y actuar bajo las estrellas… Y acabo de estrenar La respiración, con Alfredo Sanzol”.