La Orquesta Sinfónica de Navarra (OSN) inicia hoy jueves y mañana viernes, con un concierto en Baluarte homenaje a Sarasate su temporada, con una propuesta que incluye 14 programas pensados para el gran público y con grandes retos para los músicos, tal y como apuntó el director artístico, Ernest Martínez Izquierdo. “Siempre intentamos añadir repertorio nuevo a la orquesta para que se vaya desarrollando”, afirmó quien maneja la batuta de la Sinfónica de Navarra desde 1997. Así, el curso que ahora comienza va a estar marcado, en gran medida, por Pablo Sarasate, ya que la orquesta interpretará obras que él escribió, así como otras que compusieron para él, además de piezas del gran repertorio para violín, instrumento protagonista este año.

En esta línea se mueve el concierto inaugural que la OSN ofrecerá hoy, a partir de las 20.00 horas, en la sala principal de Baluarte, con el violinista Linus Roth como solista. La primera parte incluye la Introducción y rondó caprichoso op. 28 que Saint-Säens compuso para Sarasate, así como sus Aires bohemios y su Zapateado. La segunda mitad se dedicará al gran sinfonismo de Occidente, con atención especial a la Sinfonía nº 4 de Chaikovski, “una obra larga y compleja” y “un gran reto” para la orquesta, que la aborda por primera vez.

En cuanto al resto de la temporada, Martínez Izquierdo subrayó cuatro obras que serán todo un desafío: Metamorfosis, de Richard Strauss, una de las “más complejas del repertorio”, ya que intervienen 24 cuerdas solistas, y que tendrá lugar los días 30 y el 31 de octubre; la Sinfonía nº 3 de Brückner, los días 16 y 17 de octubre; el Concierto para piano nº 2 de Rachmaninoff, que también es novedad para la orquesta, los días 2 y 3 de abril; y Así habló Zaratustra, una de las obras “más complejas” del compositor alemán Richard Strauss.

Sede.

Comienza la OSN una temporada más sin sede definitiva, porque el Auditorio Barañáin no cumple los requisitos necesarios para albergar a un colectivo de estas características, de manera que habría que acometer varias obras para acondicionarlo, lo que exigiría la consiguiente consignación presupuestaria.

Así las cosas, a corto plazo la Sinfónica seguirá itinerando entre Barañáin, la casa de cultura de Noáin y Baluarte y la falta de sede continuará siendo “uno de nuestros grandes problemas”, afirma el gerente de la orquesta, Florentino Briones, para quien “nos hace falta un lugar estable para que se vaya desarrollando el sonido de la orquesta, donde tener salas para ensayos, un almacén, el archivo…”.

Briones, que agradece “el interés que tanto el Gobierno como el Parlamento han mostrado hacia nuestra situación” y entiende que “no es una cuestión que se pueda solucionar de un día para otro”, cree que la opción del Auditorio Barañáin “puede ser buena”, aunque “hay cuestiones de acondicionamiento general que necesitan ser subsanadas antes de poder considerar el traslado de la orquesta allí”. Asuntos como la ausencia de un montacargas con capacidad suficiente para subir y bajar los grandes instrumentos desde el escenario hasta el sótano, temas relacionados con la carga y descarga de material, falta de espacio para el estudio, entre otras cosas. A día de hoy, el Auditorio es un edificio “complejo”, ya que “en la misma estructura tiene la escuela de música y la casa de cultura” y “está bastante utilizado”, por lo que acometer obras paralizaría su actividad, así que, quizá, habría que realizarlas en verano.

Las dificultades para solventar esta situación no son pocas, sin embargo, “aún insistiendo en que necesitamos una sede estable, preferimos tenerla en buenas condiciones a tenerla de cualquier modo”. En definitiva, “siempre y cuando dispongamos de facilidades para ir salvando las complicaciones que se produzcan en el camino”, la orquesta prefiere “esperar”.

En cuanto a la provisionalidad o no de la sede, Briones destaca que se trata de un tema que “no está en nuestras manos”. “Nosotros hemos pasado al Gobierno y al Ayuntamiento de Barañáin un documento con nuestras necesidades y ellos son quienes deben tomar las decisiones oportunas”, e insiste en que el Auditorio es “una posibilidad”, porque, además, “mantenemos buena relación con sus equipo y estamos convencidos de que se podrá compatibilizar muy bien su trabajo con nuestra presencia estable”.