La Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE) clausura hoy martes su temporada en Pamplona con un concierto en el que se realizará el estreno absoluto de Haizea alde, pieza de encargo de la formación a Joseba Torre Alonso, compositor afincado en Huarte. Además, la OSE interpretará la Sinfonía nº 1 Primavera de Robert Schumann y el Concierto para violoncello y orquesta de Edward Elgar.

Schumann (1810-1856) fue uno de los músicos de mayor fama en la primera mitad del siglo XIX; Elgar (1857-1934) compuso algunas marchas muy conocidas como Pompa y circunstancia, que en muchos países se emplea como marcha nupcial. Y Torre (1968) es un músico de origen bilbaino, afincado en Huarte, que trabaja en el Conservatorio Superior de Música de Navarra y en Musikene. Y que, en un mundo con tan poco espacio como la composición contemporánea, puede decir que él no tiene ninguna obra inédita. “Cuesta mucho estrenar y que te encarguen, normalmente el compositor tiene muchas obras en el cajón, yo tengo una enorme suerte”, explica.

El encargo de Haizea alde (El viento a favor) le llegó hace dos años. “El punto de partida es una sensación de navegar a favor del viento, una situación de mucha fuerza, ímpetu, del viento que te impulsa”, explica. Se ha quedado satisfecho con el resultado. Normalmente, cuenta, la OSE hace un encargo por temporada, ésta vez, además, sonará como cierre de temporada. “Es un voto de confianza, un riesgo no menor”, dice. Dura unos 20 minutos.

Torre escribe música de sonoridades. Utiliza la escritura microinterválica, es decir, unas distancias entre notas menores que en el piano. “El oído humano es capaz de escuchar 32 sonidos entre el Do y el Re pero utilizamos sólo 1, es una escala ficticia, una convención, no existe, los pájaros no cantan con 12 semitonos”, apunta este hijo de director de una coral y nieto de compositor.

Su buena estrella llegó cuando tenía 20 años. Después de estudiar en Bilbao y Zaragoza, el Conservatorio Nacional Superior de Música de París le admitió como alumno, un privilegio que tienen unas cinco personas al año. Allí obtuvo el Primer Premio fin de carrera. Después hizo el Master en electroacústica, informática y electrónica musical en el IRCAM, situado bajo la plaza del Pompidou de París, al que acceden 10 personas al año. También ha sido el primer Artist Diploma en composición y dirección de orquesta en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (EE.UU.).

Respecto a los premios, ganó el Pablo Sorozábal en 1992 y después vinieron el resto, y los encargos. Entre otros tiene el Nadia Boulanger, el de la SGAE, el Archar Award o el del Ojo Crítico de RNE. Cuando le llamaron para comunicarle éste último le preguntaron qué hacía. “Estoy comiendo un yogur”, contestó él, con una gran humildad. Para él todo lo que le ha pasado es “suerte”.

Joseba Torre vive en Navarra desde hace diez años. Aquí se casó con Stella Salvatierra y tuvo dos hijos, de 6 y 8 años. En el conservatorio da clase de análisis (dentro de composición). “La composición es el espacio tuyo, donde te cierras un poco, empiezas a experimentar y a componer, es algo placentero, no es que no cueste, pero rompe la rutina del día a día”, dice. Además fue el fundador y primer presidente de la Asociación de Compositores Vasco-Navarros, que reúne unos 200 socios. “Están todos”, resume.

Actualmente prepara una pieza para el Festival de Música Contemporánea de Alicante, en septiembre, que será un encuentro entre la música de Francia y España, además de otra obra encargada por la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas y la SGAE y otra más para el Festival de Música de Santander.