El director de escena Juan Carlos Pérez de la Fuente ha sido elegido nuevo director artístico del Teatro Español para los próximos cuatro años, en sustitución de Natalio Grueso, después de un proceso abierto de selección al que concurrieron 27 candidaturas. Fuentes municipales han informado de que Pérez de la Fuente ha sido elegido por la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, de entre la terna propuesta por el comité asesor encargado de la selección de candidatos, en la que estaban también Gerardo Vera e Ignacio García, los tres figuras de “un gran nivel artístico”, según la regidora. Pérez de la Fuente está considerado uno de los grandes directores de escena del panorama teatral actual.

Sin embargo, el comité de expertos prefería a Vera o García. A ambos dieron sus voto los siete miembros del comité, mientras que Pérez de la Fuente recibió solo cuatro, como informa hoy EL PAÍS. El Comité Asesor ha estado compuesto por Ignacio Amestoy, autor teatral; Socorro Anadón, actriz y director; José Luis Alonso de Santos, director; Juan Ignacio García Garzón, crítico teatral; José Luis Gómez, autor, director y académico; Carlos Hipólito, actor; y Juanjo Seoane, productor.

El nuevo director artístico del Español cuenta con numerosos reconocimientos y galardones como el Premio Nacional de Teatro, la Medalla de Oro de las Bellas Artes por su trayectoria profesional y el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid.

Su proyecto artístico para el Teatro Español tiene como principal objetivo “preservar y consolidar” el emblemático templo teatral, el coliseo en activo más antiguo del mundo, como “principal teatro de Madrid con respeto absoluto a su trayectoria histórica como bien cultural extraordinario y en diálogo permanente con la sociedad del siglo XXI”. Seis son los puntos fundamentales que sustentan las líneas generales de actuación de Pérez de la Fuente para el Teatro Español hasta 2018: la producción artística, la captación de nuevos públicos, la gestión y organización, las relaciones exteriores, las actividades culturales y los programas educativos.

EXTRACTO DECLARACIONES REALIZADAS AL DIARIO EL PAÍS:

Pérez de la Fuente niega ser “el chico de la derecha”. Dirigió el Centro Dramático Nacional entre 1996 y 2004, cuando gobernaba José María Aznar (esposo de Botella). “Pero lo que habla de mí es mi programación”, explica en su piso del barrio de Prosperidad. “Yo no creo que los teatros públicos tengan que estar enfrentados con el poder, pero sí enfrente. Y me gusta jugar a lo que no se espera”, añade. Si cumple su palabra, no será cómodo para el PP. Presume de programar a Alfonso Sastre que, además de uno de los grandes autores españoles del siglo XX, ha sido defensor y candidato electoral de Batasuna. Y quiere llevar a las tablas una obra sobre corrupción política. “Si ser de derechas es esto…”, reflexiona con cierta tristeza.

¿Cuáles son los conflictos que están en la calle? Para mí, el principal son los escándalos de los políticos. Hay que hablar de ellos en el teatro. ¿Dónde están los textos? Los que no estén escritos, se escribirán. Un teatro que no conecte, que no esté enraizado con los conflictos de la calle, es un teatro museístico. El teatro es conflicto, sin conflicto no hay teatro, y esos son los conflictos que están en la calle. Si el de ahora es Bankia, habrá que hablar de Bankia. A mí me preocupan lo mismo que al resto de españoles: que no sabemos adónde vamos, que no hay trabajo, la corrupción… Hay que coger esos conflictos y subirlos al escenario.

Quiero que el Teatro Español sea la casa de la autoría española. La globalización es una realidad rotunda. Pintamos poco. Nuestras propuestas se tienen que ver en América y en Europa. Posiblemente me digan que no hay dinero. Bueno, pues mi obligación es buscarlo. El teatro privado en España casi no existe, y lo digo con orgullo. Tenemos que hacer coproducciones con otros teatros públicos. A veces habrá que buscar patrocinios. No creo que sea malo. Ahora, sin rebajar un ápice la excelencia artística. Hay una idea en España de que si buscas patrocinios tienes que hacer un tipo de teatro mucho más amable. Eso no me interesa. Si mañana un refresco quiere que la vida sea maravillosa, yo no soy el cliente ideal.

Mi reto es hacer teatro de calidad, no aburrido y con público. No me quiero quedar en las minorías, soy ambicioso. Hay mucho público dormido, y tengo que saber seducirlo. Por ejemplo, quiero mantener encuentros con las embajadas para buscar a gente de otras nacionalidades a las que interese el teatro. Debo salir a la caza de nuevos públicos. He pensado también en hacer cada 10 ó 15 días una clase magistral en la que dramaturgos importantes, desde José Sacristán a Roger Coma, nos recuerden por qué hay que ir al teatro. No una conferencia, seducir para que la gente venga al teatro.

“Si una persona está en paro y no tiene dinero para ir, la responsabilidad es mía. Habrá que abrirles las puertas. No es una utopía, debe ser una realidad.

“La programación está hecha hasta enero, y me viene bien. Yo la primera temporada no quiero dirigir nada. Lo primero que debo hacer es sentarme, serenamente, a analizar y ver, son muchos los problemas y las iniciativas en marcha. Sí quiero dirigir, más adelante, El arquitecto y el emperador de Asiria, que es lo mejor que ha escrito Fernando Arrabal. Y quiero revisar a Max Aub.