La Quincena Musical regresa a Navarra en su 75º aniversario, con un concierto que tendrá lugar el 16 de agosto en el monasterio de Leyre, , con un recital con entrada libre a cargo de Miren Urbieta (soprano), José Ignacio Ansorena (txistu) y Koro Sáenz (órgano). Una formación musical poco habitual que interpretará obras de destacados compositores vascos como Aita Donostia, Garbizu, Ansorena y Sorozabal, y el romántico Widor.

En un año en que el festival donostiarra vuelve a sus orígenes, destacará la “excelencia artística” de los intérpretes y de las obras programadas. Grandes formaciones como la Filarmónica de Rotterdam, Budapest Festival Orchestra o la Orquesta del Capitolio de Tolouse emocionarán a los espectadores del Auditorio Kursaal y otros escenarios como el Victoria Eugenia acogerán también a grandes agrupaciones musicales. Será un festival para todos los públicos ya que, aparte de ofrecer espectáculos fuera de Donostia -la Quincena Andante llegará a distintos enclaves de Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra, Iparralde y Álava-, habrá actividades para “todos los bolsillos”.

En total, tendrán lugar 76 conciertos del 1 al 31 de agosto. “Nos hemos olvidado de la temática por esta vez”, explicó ayer Patrick Alfaya, director de la Quincena Musical. Aun así, se centrarán en los comienzos del festival, recuperando obras que tocaron en las primeras ediciones y rescatando estilos y disciplinas olvidadas. “Aunque en los directos puede haber sorpresas, sobre el papel es una Quincena redonda”, aseguró Alfaya, y agregó que “es uno de los mejores festivales que ha habido, aunque suene pomposo”. “Los jóvenes intérpretes tendrán su lugar, como todos los años -continuó-, pero esta vez el protagonismo recaerá sobre conocidos maestros de la música clásica”.

El 16 de agosto de 1939, La Sinfonía Inacabada de Schubert puso las primeras notas a un trayecto musical que este 2014 cumple 75 años. “En esta edición, el festival finalizará con esta misma obra”, aclaró el director. Otra de las partituras que volverá a la cita será la ópera La Bohème de Puccini. De esta manera, se recuerda el festival de los comienzos de manera doble, ya que se recupera esta disciplina y, además, el público disfrutará de la obra de Puccini, representada también en 1939. “Hemos optado por una gran producción”, apuntó Alfaya, ya que en su opinión, la versión que traen es “una de los mejores que se han producido en los últimos diez años”. Asimismo, el Réquiem de Verdi, que desde su estreno en la Quincena de 1940 ha estado presente en todos los grandes hitos del certamen, volverá a ser una de las grandes citas musicales de esta edición de la mano de la Orquesta Filarmónica de Rotterdam y el Orfeón Donostiarra, el 26 de agosto.

En este aniversario también se recuperan el barroco y el ballet. Se ha devuelto al evento la importancia de la música barroca y para ello, el 5 de agosto contarán en el escenario del Kursaal con English Baroque Soloists y el Coro Monteverdi, dirigidos por John Eliot Gardiner, mientras que el Teatro Victoria Eugenia acogerá a la Helsinki Baroque Orchestra con René Jacobs al frente al día siguiente. La danza, que había quedado fuera en las últimas ediciones, volverá al festival con la compañía de Víctor Ullate, el 29 de agosto. Otra de las propuestas que encaja a la perfección con el espíritu de esta 75ª edición es el espectáculo de música, luces y pirotecnia de la compañía Xarxa Teatre que tendrá lugar en las terrazas del Kursaal en la jornada inaugural, una exhibición de calidad y gratuita. La cita en Navarra será el 16 de agosto en el monasterio de Leyre, con un recital con entrada libre a cargo de Miren Urbieta (soprano), José Ignacio Ansorena (txistu) y Koro Sáenz (órgano). Una formación musical poco habitual que interpretará obras de destacados compositores vascos como Aita Donostia, Garbizu, Ansorena y Sorozabal y el romántico Widor.

MAYOR PRESUPUESTO. El presupuesto para la Quincena ha incrementado. Este año es de 2.464.000 euros, frente a los 2.320.000 del pasado. “Además, en 2013 procuramos no ejecutarlo todo, pensando en la celebración de este año”, explicó Alfaya. Agregó también que, a su juicio, el hecho de que las posibilidades económicas hayan crecido ha ayudado a que esta edición cuente con esas grandes producciones. “Hemos utilizado todos los recursos que teníamos para que este festival sea el mejor”, señaló. Por ejemplo, este aumento de presupuesto ha permitido que el ciclo de órgano crezca, conformado este año por una docena de conciertos. En cuanto a la venta de entradas y abonos, por ahora han recaudado 321.000 euros, una cantidad similar a la del año pasado que se espera que aumente.