La música del compositor Strauss vuelve, un año más, a protagonizar el Gran Concierto de Año Nuevo que tendrá lugar el día 6 de enero a las 20.00 horas en el Palacio Baluarte de Pamplona. La Strauss Festival Orchestra, dirigida por Piotr Vandilovsky, ofrecerá las partituras más populares del compositor, en un espectáculo que se ha convertido en el broche final de las fiestas navideñas y en el punto de partida de la temporada musical del año entrante.

El público podrá adquirir las entradas en las taquillas de Baluarte, de lunes a sábado de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas por 39 euros en sala y 33 euros en palco.

El público asistente podrá disfrutar de las piezas más célebres de la familia de compositores austríacos. Cuentos de los bosques de VienaMarcha persael Vals del EmperadorSangre vienesaDanubio Azul o la Marcha Radetzky serán las protagonistas de este espectáculo. “Son polcas, marchas, galops y, por supuesto valses, que a pesar de los años continúan contagiando al público el espíritu jovial y alegre de aquella Viena imperial en que fueron creados”, informa el dossier del concierto.

La Strauss Festival Orchestra, encargada de la interpretación, es una formación de dilatada y amplia carrera, gracias a la que ha conseguido difundir de “un modo excepcional” el ya tradicional Gran Concierto de Año Nuevo, acercando la música de la familia Strauss al público, que ha respondido de “forma clamorosa”. De esta manera, esta orquesta ha conseguido mantener vivo el espíritu típicamente vienés, lo que ha supuesto que más de 2.000.000 de espectadores hayan disfrutado y aclamado sus actuaciones por toda Europa.

La música está acompañada por el Strauss Ballet Ensemble que, con su danza, ha conferido un “carácter propio y original” al Gran Concierto de Año Nuevo.

El ballet que acompaña el concierto dota al programa de un verdadero carácter escénico, aportando un “valor esencial” a aquellas composiciones que fueron concebidas precisamente para acompañar la danza. A través de estilizadas coreografías y luminosos vestuarios, especialmente creados para ilustrar algunos de los números musicales, el ballet restituye de algún modo una parte esencial a aquellas composiciones que fueron concebidas precisamente para acompañar la danza.