La bailaora sevillana Isabel Bayón, en la modalidad de interpretación, y el coreógrafo valenciano Marcos Morau, en la de creación, han sido galardonados con el Premio Nacional de Danza 2013, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.  El premio, dotado con 30.000 euros, ha sido fallado por un jurado convocado por la Secretaría de Estado de Cultura y presidido por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Miguel Angel Recio.

A Bayón se le reconoce “por la calidad y pureza de su baile, y la puesta en valor del flamenco de raíz, junto con su valentía para interpretar los lenguajes más arriesgados del flamenco actual, ampliando constantemente sus registros habituales”. La sevillana, con 44 años de edad y 39 de carrera, ha formado parte de la Compañía Andaluza de Danza y ha realizado coreografías para el Ballet Nacional de España, antes de crear en 2002 su propia compañía, Isabel Bayón Compañía Flamenca. Su última creación, Caprichos del tiempo, la presentó en febrero pasado en el Festival de Jerez y tiene previsto girar con ella por Francia.  “He pasado por muchas etapas, no siempre fáciles y esto me sirve como empujón para seguir”, dijo la bailaora nada más conocer la noticia. “Estamos en ello, luchando mucho en esta época difícil que nos toca y creo que el premio me va a ayudar a ver las cosas desde otro sitio”, añadió.

En el caso de Morau, el jurado premia “su capacidad de acuñar con la compañía La Veronal un sello coreográfico propio que, con sus distintos trabajos inspirados en diferentes geografías humanas, definen un proyecto reconocido ya internacionalmente”. La Veronal es un colectivo multidisciplinar que se caracteriza por la búsqueda constante de nuevos soportes expresivos, cuyas creaciones han triunfado en certámenes nacionales e internacionales como Hannover, Copenhague y Madrid. La compañía de Morau está creando una serie de trabajos que, tomando como punto de partida un país o ciudad del mundo, trazan una analogía entre danza y geografía, y desde 2008 han realizado coreografías dedicadas a Suecia, Maryland, Finlandia o Moscú, entre otras. “La danza es el canal, lo más importante”, explicó Morau, pero también incorporan cine, literatura y fotografía, porque en su opinión las disciplinas no están “cerradas” y “todo puede ayudar a contar una buena historia”.

A Morau, de 28 años, el galardón le ha llegado en un “momento de esplendor”, en el que está empezando a exportar su sello a otras compañías. Así, en 2014 estrenará para la Compañía Nacional de Danza el espectáculo Nippon Koku, incluido en la serie sobre danza y geografía y ambientado en el Japón de la Segunda Guerra Mundial. El coreógrafo y su equipo también tienen previsto crear trabajos para el Scapino Ballet de Rotterdam, Skånes Dansteater y Norrdans, ambas en Suecia, el Ballet de Teatres de la Generalitat Valenciana y el Royal Danish Theatre, entre otros.