El escritor guipuzcoano Bernardo Atxaga, cuya obra El hijo del  acordeonista es representada hoy viernes en euskera y el sábado en castellano en el Teatro Gayarre  de Pamplona por la compañía Tanttaka, ha reivindicado el valor del  directo en una sociedad en la que todo es ‘pantalla’. Atxaga, acompañado en conferencia de prensa por el director de la obra teatral, Fernando Bernués, y la actriz Mireia Gabilondo, ha asegurado que el teatro es un espacio muy apropiado para “hablar de lo que habitualmente no se habla, para decir cosas que habitualmente no se dicen, para exponer cuestiones, sean personales, sean sociales, que casi nunca afloran”.

El autor vasco, Premio Nacional de Narrativa en 1988 por Obabakoak, ha afirmado que “el directo, la voz, el ver a las personas”, como ocurre en el teatro, tiene “un valor añadido” porque “el resto es pantalla” en el mundo actual. Hay una “predisposición” de la persona que va al teatro a “escuchar otros mensajes”, ha declarado Atxaga, que ha estimado que “este objetivo, que creo que es eterno, del teatro, se cumple perfectamente” en la puesta en escena de El hijo del acordeonista, un montaje del que nadie “saldrá indemne” porque la representación “le afectará”.

Respecto a su novela, que relata la historia de dos amigos que entran en ETA a comienzos de los setenta y que se reencuentran muchos años después, ha explicado que su idea general fue recrear un país que era “un mundo casi antiguo, en el que el arado era romano y las misas eran en latín” y en el que “no existían ni Sigmund Freud y Carlos Marx”. Ese “mundo antiguo”, ha afirmado, “se ve de repente extraordinariamente perturbado por la aparición primero de la política y luego de la forma violenta de actuar políticamente”.

Atxaga ha tratado esa violencia en las novelas El hombre solo y Esos cielos y con El hijo del acordeonista ha cerrado un ciclo con el que ha querido “echar una mirada hacia ese pasado”, pero lo ha hecho de forma abierta, que es “aquella que pretende hablar de las situaciones a partir de los personajes, entrar dentro de ellos y escribir y describir, expresar a través de ellos”.

El director de la obra, Fernando Bernués, ha subrayado lo “inhabitual” de este montaje, coproducido por los tres teatros de cabecera de las capitales vascas (El Victoria Eugenia de San Sebastián, el Arriaga de Bilbao y el Principal de Vitoria) y ha aseverado al respecto que los teatros públicos “no deben ser solo exhibidores de una oferta que no se sabe dónde se genera”. Bernués ha puesto de relieve el “respeto” y la “generosidad” mostrada durante la producción de la obra teatral por Bernardo Atxaga, que ha aportado incluso algunos materiales que no estaban en la novela original y que les ha dado “un contexto de libertad absoluta” para trabajar.

La obra se representará en dos idiomas, ha resaltado Bernués, que “funcionan” teatralmente, aunque el euskera, ha dicho, tiene en este caso algunos “matices” emocionales y una “contundencia” que no tiene el castellano.