Compañía: Teatro delle Ariette. Autores: Paola Berselli y Stefano Pasquini. Dirección: Stefano Pasquini. Intérpretes: Paola Berselli, Maurizio Ferraresi y Stefano Pasquini. Lugar y fecha: Sala de los Arcos del Castillo de Olite. Fecha: 18-21/7/12.

De las tablas a la “tavola”

ESTAMOS acostumbrados, y encantados, de que las artes sean cada vez menos un coto privado de puristas. Está muy bien eso de producir géneros híbridos como criaturas mitológicas, que nos proporcionen experiencias inusitadas y abran camino hacia nuevos terrenos expresivos. Mezclar el teatro con la danza, con la poesía o con el cine son solo algunos ejemplos de posibles combinaciones con resultados interesantes. Aunque quizá, a estas alturas, puedan resultar un tanto previsibles o no producir sorpresa en espectadores ya avezados. La compañía Teatro delle Ariette propone un maridaje bastante más inusual y estimulante: la fusión del teatro con la gastronomía.

¿Cómo se produce la inspiración para este inesperado contubernio? Pues cuando unos actores, allá por el año 1989, deciden apartarse de las tablas para irse a vivir al campo y dedicarse a la agricultura. Pero el fantasma del teatro no es fácil de exorcizar, así que, además de las representaciones que ofrecen en su casa del valle del Marzatore, tuvieron la interesante idea de brindar al público una degustación de los productos que ellos mismos cultivan, al tiempo que les ofrecían una pequeña función contándoles su propia historia. Si esto es más una función con cena incluida o más un ágape con entretenimiento teatral es una disquisición sobre proporciones que deberá sustanciarse entre el cerebro y el estómago de cada espectador, aunque, siempre que el funcionamiento de ambos órganos esté debidamente organizado, cabe disfrutar de ambas experiencias.

El público pamplonés pudo saborear el trabajo del trío italiano hace pocos años dentro del Festival de Primavera organizado por el Teatro Gayarre. Vuelven ahora en el ciclo de teatro clásico de Olite. Obviamente, su montaje no casa demasiado bien con la etiqueta de clásico, y ellos mismos son los primeros en ironizar con ello en algunos momentos de su Teatro da mangiare? (así, con el interrogante final; no tanto porque ellos mismos se cuestionen la posibilidad de este encuentro artístico, sino más bien como expresión de la incrédula sorpresa con la que el espectador puede acoger la propuesta). Lo de clásico podría en todo caso justificarse (si hiciera falta) por el modo tradicional con el que el Teatro delle Ariette elabora la parte comestible del montaje. Hay un recuerdo constante, también a medio camino entre la ironía y la ideología, por las prácticas ecológicas. No voy a pasarme a la crítica gastronómica, pero diría que el resultado es bastante satisfactorio.

¿Y la parte teatral? Bueno, el contenido es algo heterogéneo. Siguiendo la idea madre del montaje, podríamos decir que el menú consta de espuma de comedia con nariz roja de temporada y salsa de sombrero hongo al aroma del clown, tempura de poesía con medias luces y sonidos ancestrales a la italiana, crujiente de drama con agridulce de abrazo maternal y lágrimas mortuorias y soufflé de música en salsa americana con miel de New Jersey y angostura de Georgia, todo ello sazonado con la sal de la verdad que aportan los toques autobiográficos y la pimienta de la mentira consustancial al teatro. Tal vez no todo ligue con tanta naturalidad como lo hacen los sencillos y sabrosos platos de la cena, y, seguramente, hay algunas partes que tienen una textura un tanto irregular, pero esto puede ser tan personal como los sabores. Personalmente, yo me quedo con el relato autobiográfico y apartaría hacia el orillo del plato algunas fases más clown, pero no voy a andarme con exigencias con quien me da tan bien de comer y demuestra tal grado de simpatía. En conjunto, diría que el disfrute del Teatro da mangiare? viene más por su aroma artesanal y por esa experiencia íntima que da el disfrutar de un espectáculo a tan corta distancia, antes que por los procesos más intelectuales que entran en juego en una función al uso.