Esta tarde, el Teatro Gayarre ofrece en su programación Don Juan Tenorio, una peculiar adaptación realizada por Teatro del Temple, de Zaragoza. Precios: 16 euros (sala), 13 euros (palco) y 8 euros (anfiteatro).

La dirección es de Carlos Martín, que es entrevistado en Diario de Noticias. Aquí van algunas respuestas:

“Hemos adaptado la pieza, llevando la primera parte a la década de 1970 y a la de 1980 la segunda. Nos parecía que era una manera de revitalizar el texto, huyendo de la capa y espada, que está muy bien, pero creíamos que convertir a los espadachines en navajeros y situar en esos años esos temas del amor y la muerte, esa poesía que tiene la obra era una forma de acercarla más al público”.

“Aquella era una España que estaba en proceso de cambio y, en ese sentido, no hay que olvidar el espíritu rebelde de don Juan. En un mundo autoritario e inmóvil, el que representan don Gonzalo y otros, aparece este personaje romántico y alocado, por eso nos pareció que esa época, en la que el deseo de cambio estaba muy presente, era la adecuada para la adaptación”.

“Me interesa mucho un episodio que se cuenta muy brevemente: ese desacuerdo con su padre, ese desencuentro generacional”.

“La de don Juan y doña Inés sí es una historia de amor, no es un cortejo más para él; de hecho, es por eso que en la segunda parte se le desencadenan esas visiones, ese comportamiento enfermizo”.

Don Juan tiene una trama muy interesante, y la manera en que nosotros la contamos, con cambios escenográficos que te llevan rápidamente de un espacio a otro, acerca bastante la obra al público joven”.