La Sociedad Filarmónica de Pamplona no ofrecerá este curso un ciclo de música de cámara que tenía previsto organizar este curso debido a que sólo 422 abonados se habían inscrito. Esta cifra es algo más de la mitad de los 761 con los que terminó el curso pasado, según una carta enviada a los socios y fechada el pasado 30 de septiembre.

El pasado mes de mayo, y después de que los problemas económicos llevaran a la Filarmónica a suspender los dos últimos conciertos del curso pasado, los socios decidieron unir fuerzas con la Orquesta Sinfónica de Navarra. Los miembros de la Filarmónica tendrían la posibilidad, por 350 euros, de asistir a los 14 conciertos de la OSN, así como a 5 recitales de cámara que organizaría la propia Filarmónica y que ahora no se celebrarán, o podían pagar 125 euros y asistir sólo al ciclo de cámara. La sociedad devolverá a cada socio los 125 euros previstos para los conciertos de cámara.

Según la carta enviada por la Junta Directiva a sus socios, el hecho de contar con sólo 422 para el ciclo de cámara hace que el dinero disponible sea “demasiado escaso como para poder contratar una programación del nivel de calidad que la Filarmónica está obligada a mantener”. La junta añade que “la actual situación económica está motivando una política de drásticos recortes de subvenciones públicas, que nos obliga a suponer una escasísima o nula subvención por parte del Gobierno de Navarra para este próximo curso”. Los presupuestos para 2011 contemplaron una subvención para la Filarmónica de 50.000 euros, y en los recortes anunciados hace unas semanas se retrasaba hasta el año que viene el cobro de 8.000 euros.

Los miembros de la Junta Directiva, sigue la carta, lamentan “esta suspensión del ciclo propio, que deja la actividad de la sociedd reducida al acuerdo preferente con la Orquesta Sinfónica de Navarra”, pero entienden que “no tiene sentido ni organizar unos pocos conciertos de baja calidad, ni la alternativa de seguir incrementando despreocupadamente el déficit de la Sociedad”. Añaden que su intención es “gestionar la deuta pendiente de ejercicios anteriores, con objeto de disminuirla en lo posible”.

La carta concluye con la intención de convocar a comienzos del curso que viene una Asamblea General, “con objeto de proponer las decisiones que se estimen oportunas a la vista de la marcha de los acontecimientos”.

La Filarmónica se trasladó del Teatro Gayarre al Baluarte en diciembre de 2003, con la inauguración del auditorio. En esos momentos contaba con 1.520 socios, que prácticamente llenaban el aforo completo de la sala principal del Baluarte. En 2008, el número de abonados se había reducido ligeramente, hasta los 1.265, pero el número fue descendiendo año a año.