El Teatro Gayarre programa para hoy, sábado y domingo, a las 20 horas, Concha. Yo lo que quiero es bailar, dirección de José María Pou para Concha Velasco. (Entradas a 26, 20 y 8 euros). Diario de Noticias la entrevista hoy. Resumo lo que dice la actriz:

“El público me ha tratado muy bien quizá porque soy muy sincera tanto en lo profesional como en lo privado, lo cuento todo y sé dónde estoy en cada momento. Por ejemplo, hay muchos que critican a los jóvenes actores y yo siempre digo que si haces eso es porque eres un viejo fracasado y rencoroso. Y yo no soy ninguna de esas cosas. Soy mayor y solo soy rencorosa con la gente que me hace daño; por lo demás, soy muy agradecida con la vida y con mis compañeros. No encontrarás en mí una vieja resentida y fracasada”.

“En 2009 estuve en el Gayarre con La vida por delante. Quizá este nuevo espectáculo debería llamarse La vida por detrás. Ahora cuento mi vida desde que nací, en broma y a través de las canciones. En el espectáculo, claro, hay un homenaje a Mamá, quiero ser artista, el tema de Augusto Algueró y Carlos Toro. Pero también ha habido que cortar mucho, porque se nos ponía en tres horas. Me ha dado pena, pero, ahí, José María Pou no tiene piedad”.

“Desde que canté Las chicas de la Cruz Roja hasta que murió, Algueró se pasó la vida componiendo canciones para mí. Componía para muchos, pero para mí la que más porque éramos amigos desde los años del conservatorio de la calle San Bernardo de Madrid, donde yo estudiaba ballet y él, solfeo”.

“En la obra también aparecen éxitos de otros autores, como Juan Cánovas, con Carmen, Carmen y La truhana. Además, hay dos números de musical americano: Nothing, de A Chorus Line, y I’m still Here, el tema que cantan todas las actrices mayores de Follies, de Sondheim. Hay de todo.

“Este espectáculo es un regalo de José María Pou y Focus porque con La vida por delante tuvimos mucho éxito. Le comenté a José María Pou que solo me apetecería hacer un espectáculo como éste y da la causalidad de que otras actrices también están haciendo algo parecido por el mundo, como Shirley MacLaine o Debbie Reynolds”.

“Siempre me he refugiado en mis personajes, pero en este espectáculo hago de mí misma. Y cuando la voz en off de Salvador Vidal dice aquello de ‘¡señoras y señores, con ustedes, Concha Velasco!’, yo me muero cada noche. ¡Porque soy yo! No salgo disfrazada de nada, sólo llevo unas medias negras, una camisa blanca y unos zapatos rojos, y ya está”.

“Es un balance más vital que profesional. Me río mucho de mí misma. Yo considero que he tenido un fracaso personal como mujer, pero aquí no se nombra a nadie”.

“He tenido que adelgazar para estar mona, aunque enseño poco. En eso me he puesto muy pesada, porque las señoras mayores como yo que estamos estupendas tenemos que enseñar poquito. Yo ya lo he enseñado todo en la vida, en el teatro y en el cine”.

“Soy la actriz menos encasillada que conozco. He pasado del drama a la comedia, del musical a la tragedia constantemente. Y en esta función se ve”.

“Siempre he tenido una deuda enorme con Pamplona por aquello de que, en Sanfermines, se canta La chica yeyé en el segundo toro. Tengo una deuda de agradecimiento y esta vez, como hago de mí misma, cuando pueda y con permiso de José María Pou, le dedicaré el espectáculo a Pamplona”.